Boca tuvo una efímera alegría en una tarde triste -su máximo rival, River, se coronó campeón-al ganarle 3 a 1 a Lanús, en el sur del conurbano bonaerense.
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El equipo de Ischia salió distraído en el primer tiempo y permitió hasta los 15 minutos de la etapa inicial que Lanús ejerciera un leve dominio. En ese lapso, fue el equipo local el que llegó con más posibilidades al arco de Pablo Migliore, quien no tuvo reacción ante un remate de Sebastián Salomón, a los 14 minutos, que llegó a la red.
A partir de allí, Boca comenzó a desplegar un juego más ofensivo, producto de las incursiones de Pablo Ledesma, por el sector derecho, y especialmente de Jesús Dátolo, por el izquierdo, que crearon zozobras en la valla defendida por Carlos Bossio.
Boca generaba situaciones (dos de Ledesma, dos de Palacio y una de Dátolo) y dominaba a un rival que se había retrasado peligrosamente y no reaccionaba.
Hasta que el árbitro Pablo Lunati indicó que debía prorrogar por tres minutos más el partido, fue Martín Palermo el que estableció la igualdad, en el último segundo, para darle tranquilidad a Boca.
En el segundo tiempo, Boca salió decidido a vencer y luego de una veloz jugada de Palacio, al que le cometieron penal, el encargado de la ejecución fue Martín Palermo, que así convirtió su segundo gol.
Ninguno de los cambios instrumentados por el técnico local, Ramón Cabrero, tuvieron el efecto que se esperaba, ya que ingresaron Ramírez por Biglieri, Blanco por Valeri y Peralta por Salomón, pero Boca fue superior.
Así, en pleno ataque, volvió a convertir, esta vez a través de Rodrigo Palacio, quien de atropellada marcó el tercer tanto que le dio una efímera alegría.
A partir de ahí, Boca siguió controlando pelota y terreno y hasta tuvo otras situaciones como para aumentar el resultado. El equipo de Carlos Ischia supo reaccionar después de los primeros 15 minutos y terminó ganando con justicia.
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