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Ni siquiera la confirmación de Ronaldo y del arquero Marcos (aunque se daba de antemano la participación de los dos) hizo que «Felipao» Scolari cambiara su actitud de «hablar a través del silencio», que es una manera de mantener la calma y esperar el partido con tranquilidad. El técnico se descolgó con un «no fue una lesión sino una fatiga muscular», que evidencia que estuvo escondiendo el equipo hasta último momento.
Turquía ya dio muestras en la clasificación de que puede hacer temblar al mejor dotado. Su técnico, Senol Gunes, tampoco es proclive a enfrentar el camino de la verdad absoluta. No dará a conocer la composición del equipo hasta minutos antes de la iniciación del encuentro, por lo que recién se sabrá si juega el goleador Hakan Sukur, minutos antes de que comience a rodar la pelota.
En medio de estas realidades surgen algunas curiosidades. Frank Bekenbauer, que hasta ayer había caído sin piedad sobre los jugadores alemanes al señalar que «salvo Oliver Khan (el único que apuesta por Turquía), al resto habría que meterlo en una bolsa y matarlo a palos», ahora sin sonrojarse afirma que el técnico Voeller logró «crear un equipo cuya fuerza está en lo colectivo y no en lo individual ».
Como se preveía, no escapa de la mirada general el árbitro dinamarqués Kim Nielsen (aunque la actuación del suizo Urs Meier de ayer tranquilizó bastante las aguas), al tiempo que la gente de la UEFA insiste en que rápidamente hay que hacer cambios. Por ejemplo, Gerhard Aigner, el director general de la máxima entidad europea, es proclive a defender la teoría de que se designen dos árbitros por partido...
Este hombre parece olvidar que esa propuesta ya fue probada y desechada por la misma UEFA, cuando le hizo saber su posición al Comité de Arbitrajes de la FIFA. Es que no imagina que cada árbitro tiene su propio criterio y que tal vez el secreto pase por formar un buen equipo entre jueces y auxiliares de línea.
En verdad lo que no debe desterrarse es la acusación del ex juez mexicano Edgardo Codesal (que cabe recordar fue el que cobró aquel dudoso penal en favor de Alemania ante Argentina, que les dio a los germanos el título mundial) y hoy miembro del Comité de Arbitros de la FIFA cuando admitió que «recibió presiones para designar a un juez de línea oriundo de Trinidad y Tobago para el partido entre Corea y España», que terminó en un verdadero escándalo. Como el título de la película de María Luisa Bemberg (con Marcello Mastroianni), «De eso no se habla».
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