19 de julio 2013 - 16:08

¿Cómo se prepara un equipo de TC para salir a ganar?

El TC genera pasiones, pero pocos conocen el trabajo que hay detrás de bambalinas.
El TC genera pasiones, pero pocos conocen el trabajo que hay detrás de bambalinas.
El TC es la categoría más apasionante del automovilismo nacional por historia, tradición y el arraigo que producen las marcas con sus fanáticos, los cuales de manera incondicional hacen explotar los autódromos de todo el país jornada tras jornada. Para la gran fiesta que se vive los domingos se requiere de mucho trabajo tras bambalinas, y ámbito.com acompañó durante una jornada al Sinteplast Dole Racing para experimentar todos los entretelones de un clásico de los argentinos. 

El Dole Racing fue fundado en 2007 por los hermanos Marco y Mario Jakos, quienes decidieron hacer realidad su sueño de tener un equipo de TC. En 2011, se coronó campeón de la categoría junto a Guillermo Ortelli, siendo la primera escudería en lograra adjudicarse la Etapa Regular y la Copa de Oro. En la actualidad, los pilotos son el ex Fórmula 1 Norberto Fontana, Leonel Pernía, Sergio Alaux y Martín Basso

Una fecha para los equipos consiste de cuatro jornadas. Los jueves a las 8 de la mañana los autódromos abren sus puestas para que se instalen y comiencen a trabajar en los detalles finales de cada vehículo. En este caso, el Sinteplast Dole Racing cuanta con una flota de 40 personas: 26 mecánicos, 8 ingenieros, gomero, cocinero y dueños del equipo. Cada piloto tiene su trailer para descansar, pero además se monta una carpa comedor donde comparten comidas y experiencias entre todos. 

Las jornadas arrancan poco después de las 9 de la mañana. En un primer turno desayunan mecánicos e ingenieros que rápidamente se ponen a trabajar en boxes sobre los autos para salir al asfalto. Luego lo hacen los pilotos, quieres comparten experiencias de la pista, intercambian pareceres de cómo están respondiendo los autos y se aconsejan mutuamente. 

A diferencia de otros equipos, donde cada piloto es un mundo y lo único que comparten con sus compañeros es estar bajo la misma escudería, en este caso los dueños del equipo predican la unión y el darle prioridad a los valores para luego llegar al éxito deportivo. Con el transcurso de las horas se puede observar cómo funciona el "feedback", cuando se prestan mecánicos o ingenieros, ponen las cámaras a bordo al servicio del bien común para analizar, y hasta copiar, estrategias, o comparten pequeños detalles que se van viendo con las vueltas y que pueden ser claves para quedarse con una victoria ("Ojo que en la tercera curva falta adherencia"). 

Entre los entrenamientos, la clasificación, las series y la final, hay constante movimiento en boxes para ajustar todos los detalles y no dejar nada librado al azar, ya que todas las falencias son décimas perdidas. Más allá de la comunicación por radio con los pilotos, hay otras dos formas de cómo se monitorea el andar del vehículo: la primera es la manual donde el corredor completa una planilla apenas se baja del auto detallando todo lo que estuvo bien y lo que sintió mal. La segunda es un centro de control que divide la pista en parciales y muestra en cada sector si el auto fue más rápido, más lento o hizo el mismo tiempo que el que está marcando la pole. De esta manera, se puede identificar si se está fallando en las curvas, en las rectas o en las dos. 

Con toda esta información, los ingenieros trabajan a destajo entre tanda y tanda para minimizar los errores y ganar céntimas, siempre con el cuidado de no romper con ninguna de las reglas, lo cual le puede costar la desclasificación, o bajar del peso mínimo para la categoría, que es de 1290 kilos (1275 para los Chevrolet). En ese lapso pueden realizar cualquier tipo de arreglo sobre el auto menos reemplazar una parte, lo cual deberá ser informado a la ACTC y conllevará una multa de algunos segundos, dependiendo de que parte se trate. 

Una vez que los pilotos hicieron su trabajo, se retiran a descansar a sus trailers. Los ingenieros y mecánicos se quedan analizando alternativas para bajar los tiempos del auto. Es un trabajo muy arduo que no descansa durante cuatro días y representa una gran desembolso de dinero (si bien los dueños del equipo no quisieron dar detalles de las cifras para no influenciar a los pilotos, hablaron de una suma de seis cifras por carrera), pero que se realiza con tanta pasión que se nota el disfrute y el compromiso de cada uno de los componentes del equipo. 

Uno en las clasificaciones o en la carrera ve un piloto que pisa el acelerador y exige al máximo su auto para quedarse con el primer lugar. Sin embargo, es imposible divisar el trabajo de hormiga que hay detrás de ello para el domingo por la tarde alcanzar el objetivo. Es un esfuerzo que se realiza en conjunto y hace comprender por qué el TC en nuestro país es una pasión de multitudes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar