Con gran actuación de Di María, Real Madrid ganó y sigue prendido
-
Noche de copas: Platense y Riestra festejaron, pero Racing volvió a tropezar en la Sudamericana
-
Alarma en la Selección Argentina: Julián Álvarez salió lesionado en la Champions
Con el partido en el terreno que deseaba el Real Madrid, que quería guardar fuerzas, salieron a la luz cuentas pendientes de las celebraciones de la dura goleada de Copa del Rey. Sergio Ballesteros tenía tomada la matrícula a Cristiano. Un jugador que se calienta tanto como él cuando es provocado. Un golpe en la espalda cuando el colegiado no miraba sirvió para encender la mecha.
Seguía llegando el conjunto madridista a la portería de Munúa. Ramos disparaba cruzado, Cristiano perdonaba dos claras tras pases medidos de Di María, quien veía como el portero del Levante le brindaba la parada de la noche. Una estirada a un zurdazo ajustado al palo. El único jugador de ataque que no aparecía era Kaká.
Retomaron los centrales del Levante el papel de Ballesteros para seguir descentrando a Cristiano. Se desquitó al borde del descanso. Golpeó con toda su potencia una falta lateral y Carvalho, que entraba con fuerza, solo tuvo que empujar a la red.
El encuentro estaba sentenciado. El hambre de goles del precedente copero no reapareció en el Real Madrid. El Levante, que solo llegó con un remate desviado de Valdo, no tuvo fe en nada. Mantuvo su defensa de cinco, con Del Horno en una situación extraña como tercer central, hasta bien avanzado el segundo acto.
Por el bien del espectador el árbitro pudo pitar el final antes del tiempo reglamentario. Todos lo habrían agradecido. Todos menos Cristiano. Al portugués no le sustituye Mourinho ni con el encuentro sentenciado y a tres días de una cita clave de la temporada.
Su deseo era marcar y no cesó en su intento. Se marchó cabizbajo. Las dos más claras se las sacó Munúa, por bajo en un mano y con buenos reflejos a un testarazo a quemarropa.
El portero uruguayo evitó la goleada. Acertó a remates de Khedira, Benzema y Özil. El juego de su equipo no estuvo a la altura y el Real Madrid se acuesta a dos puntos del Barcelona, sintiendo el renacer de la Liga y la llegada de la hora de la verdad. Los octavos de final y su maldición europea saltan a la escena.



Dejá tu comentario