18 de noviembre 2002 - 00:00

Con la Boca muy abierta

Boca está más cerca de concretar su sueño. Lo que hace dos semanas parecía tan lejano como imposible ahora está al alcance de su mano. Si le gana a Independiente el próximo domingo, lo habrá igualado en la punta de la tabla de posiciones y ambos entrarán en la última fecha con los mismos puntos y las mismas posibilidades.

De los 9 puntos que lo distanciaban de Independiente, ahora la luz se redujo a sólo 3. Por eso, para Boca era como jugar dos partidos a la vez: ante Talleres con los oídos puestos en Liniers (con la camiseta de Banfield ante Independiente). Ganó los dos y es por esa circunstancia por la que ahora sabe que «todo es posible» y que -aunque nunca hay que festejar a cuenta-llega seguramente con más fortaleza anímica que Independiente a ese partido excluyente del próximo domingo.

En el análisis previo, queda claro que si Boca está en esta situación de excepción mucho le tendrá que agradecer a Marcelo Delgado. El factor principal de esta levantada que comenzó con el triunfo ante River con dos goles suyos y continuó con la seguidilla de victorias ante Huracán, Arsenal y Talleres. Todas con goles clave de este «Chelo» renovado, que hasta se mostró como un eximio ejecutor de tiros libres.

Lo cierto es que Boca ganó un partido más que importante. Primero, por la presión externa e interna que debió soportar. Es cierto que -esta vez-el gol tempranero de Delgado le dio mucho de tranquilidad para manejar la pelota. Aunque también es cierto que Talleres fue un rival complicado, que siempre buscó inquietar a la defensa de Boca, con la habilidad de La Paglia y la movilidad de Claudio González.

Sin embargo, si hay algo resca-table fue que Boca se mostró como un equipo prolijo. Mostrando a Carlos Tévez como conductor natural y una evidente intención de progresar por las puntas con las proyecciones de Ibarra y de Clemente Rodríguez.

Donnet y Cascini se repartieron las marcas en la mitad de la cancha, y Guillermo Barros Schelotto y Delgado se movie-ron por todo el frente de ataque tratando de desmarcarse. Circunstancia que hizo que el partido se hiciera parejo, emotivo y, por momentos, jugado con excesivo fervor. Tanto que Horacio Elizondo debió expulsar a Ibarra y a La Paglia. Alternativas desvirtuaron en parte el juego que se volvió desordenado y violento. Aunque mantuvo el interés por la incertidumbre del resultado. Tanto fue así que a cuatro minutos del final Claudio González se perdió el gol del empate, cuando desperdició la oportunidad de un mano a mano con Abbondanzieri.

Después, Boca esperó el resultado en cancha de Vélez y, cuando Walter Jiménez marcó el segundo gol de Banfield, festejó como si hubiera obtenido el campeonato. Simplemente, porque ahora sabe que no depende más de terceros. Que ganándole a Independiente (y, obviamente, en la última fecha a Rosario Central) por lo menos puede forzar a un desempate y está deci-dido a aprovechar esta gran oportunidad.

Lo único que lamenta su técnico (Oscar Tabárez) es que no podrá contar ante Independiente con Hugo Ibarra. Uno de los jugadores fundamentales de este equipo, porque le brinda salida clara y desborde por la derecha. Aunque volverá Sebastián Battaglia quien no jugó por estar suspendido.

Lo cierto es que Boca llega con la moral muy alta y con algunos jugadores en gran nivel.

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