La Embajada de Corea tenía prevista una conferencia de prensa para dar detalles de las realizaciones (y determinaciones) para el Mundial -que realizará a partir del 31 de mayo del próximo año-. Aunque no lo señalan explícitamente, luego de los sucesos terroristas de Nueva York y de Washington, actuaron rápidamente para mostrar al mundo y, en especial, a la gente de la Argentina (que ya tiene asegurado un lugar) que se han tomado todos los recaudos del caso y que no hay nada librado al azar. Algunos temas revisten importancia a la luz de que la Selección nacional tiene intenciones de jugar -precisamente-en ese país. En síntesis, lo que señalaron fue lo siguiente:
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•Seguridad: entre las medidas de seguridad previstas, durante la disputa de la Copa del Mundo habrá «prohibición de sobrevolar el espacio aéreo», claro está en las zonas circundantes de los estadios designados para llevar a cabo los partidos. Además se designará un equipo especial compuesto por fuerzas de seguridad de elite -dotado de elementos sofisticados-para actuar en caso de producirse cualquier atentado terrorista.
•Política: Corea es un país que aún vive la etapa de la «guerra fría» y que convive en un continente donde abundan las diferencias étnicas y políticas, pero confía en que con la disputa del Mundial se estrechen definitivamente los vínculos entre las naciones asiáticas. Se especificó que con Japón -en estos momentos-además de unirlos la organización conjunta del evento deportivo, se han ya establecido relaciones comerciales y turísticas como jamás se había dado en la historia de los dos países.
•Otra variante: Corea del Norte (régimen comunista) tendrá una gran oportunidad de lograr que en su territorio se dispute algún partido, si en el lapso de aproximadamente un mes manifiesta públicamente su intención de llevarlo a cabo. En este sentido, los organizadores son optimistas y confían en un acuerdo entre los líderes políticos de las dos Coreas.
•Estadios: el torneo ecuménico se disputará en diez ciudades coreanas, donde ya se encuentran en construcción una cantidad similar de estadios (con capacidad aproximada de unos cuarenta y tres mil espectadores sentados), siete de los cuales sólo admitirán como actividad deportiva el fútbol, mientras que los tres restantes serán multiuso. Una vez concluida la Copa del Mundo, y para amortizar el gasto que demandará la construcción, esos escenarios contarán con salas cinematográficas y modernos supermercados. Japón también aportará diez estadios para la realización de la Copa del Mundo, aunque en este caso siete de ellos serán multiuso y tres, para uso exclusivo de fútbol.
•Turismo: las autoridades coreanas estiman que unos cuatrocientos mil turistas de todo el mundo presenciarán la Copa del Mundo de 2002. Incluso, si el sorteo establece que China juegue sus partidos en ese territorio, se calcula que unos sesenta mil aficionados chinos acompañen a su selección. Anticipan que los aficionados que viajen a Corea tendrán holgadamente hospedajes para todos los niveles. Habrá hoteles de tres estrellas donde la habitación tendrá un valor diario de cuarenta dólares (40). Inclusive, está previsto para los aficionados que viajen desde países más pobres una disponibilidad de alojamientos más económicos, con las exigencias de confort necesarias.
•Entradas: un total de tres millones doscientos mil entradas será el que se pondrá a la venta para presenciar los encuentros bajo el siguiente detalle: doscientas mil localidades de reservas para la FIFA (entradas VIP que se destinan a autoridades e invitados especiales). De los tres millones de localidades restantes, la mitad es comercializada por la FIFA (vía Internet) y la otra mitad será destinada a Corea-Japón (750.000 entradas cada uno).
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