El ráquetbol argentino llegó a los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, con tres nombres que comparten una historia poco habitual. María José Vargas, Natalia Méndez y Diego García nacieron en Bolivia, dieron allí sus primeros pasos en la disciplina y más tarde eligieron representar a la Argentina.
De rematar vacas para viajar a ser la élite del ráquetbol argentino en los Juegos Suramericanos 2026
Parte de la delegación argentina de ráquetbol en los Juegos Suramericanos que se realizan en Santa Fe pudieron representar a Bolivia, pero optaron por ser parte del equipo argentino.
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Por el mismo motivo, los deportistas nacidos en Bolivia decidieron representar a Argentina.
Sus carreras estuvieron atravesadas por viajes complicados de financiar, estudios universitarios y decisiones difíciles en lo deportivo que generaron repercusión en su país de origen. En uno de esos primeros años, incluso fue necesario vender animales para conseguir el dinero que permitiera competir fuera de Bolivia.
De las dificultades financieras a la cima: quiénes son las figuras del equipo albiceleste
María José Vargas es una de las principales figuras del plantel. Nacida en Santa Cruz de la Sierra, comenzó a jugar desde chica y llegó al primer puesto del circuito profesional femenino. Fuera de la cancha se recibió de ingeniera comercial y también es madre de tres hijos.
Con la camiseta argentina sumó medallas en distintas competencias internacionales. En el Campeonato Panamericano de Guatemala 2026 ganó el título individual, se consagró en dobles junto a Valeria Centellas y también integró el equipo femenino campeón.
Natalia Méndez también nació en Bolivia y desarrolló buena parte de su trayectoria deportiva mientras estudiaba abogacía. En los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 obtuvo la medalla de plata en dobles y por equipos, después de haber conseguido otras tres preseas en Lima 2019.
Diego García completa el grupo de jugadores nacidos del otro lado de la frontera. Antes de vestir la camiseta argentina ya había sido seis veces campeón mundial juvenil. Más tarde consiguió dos medallas de plata en los Juegos Mundiales de Chengdu y un título individual panamericano.
El sueño profesional que nació en Bolivia y floreció del otro lado de la Cordillera
Vargas y Méndez se conocen desde sus años formativos y compartían el objetivo de dedicarse profesionalmente al ráquetbol. Méndez tomó la decisión de representar a la Argentina a los 18 años, en busca de mejores condiciones para sostener una trayectoria internacional.
La jugadora explicó en distintas oportunidades que Bolivia tenía competidores de muy buen nivel, aunque resultaba más difícil encontrar apoyo para afrontar viajes, torneos y otros gastos del circuito. Esa situación empezó a pesar cuando tuvo que decidir cómo continuar.
Vargas atravesó problemas similares. Ya había ganado títulos juveniles y obtenido una medalla de bronce para Bolivia en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 cuando comenzó el proceso que terminaría con su nacionalización argentina.
El cambio de selección le permitió seguir compitiendo regularmente en el circuito internacional. Con el paso de los años compartió equipo con Méndez y otras referentes como Valeria Centellas dentro del seleccionado argentino.
Sacrificio, esfuerzo económico y la decisión de cambiar de bandera para llegar a lo más alto
Uno de los episodios más llamativos ocurrió antes de un viaje de Vargas a Corea. Como no tenía el dinero necesario para disputar el torneo, un amigo de su padre le regaló tres vacas. La familia las remató y utilizó lo recaudado para financiar el viaje.
La jugadora también llegó a esperar al entonces presidente boliviano Evo Morales en un hotel de Santa Cruz para entregarle personalmente una carta en la que explicaba su situación. Más adelante consiguió una beca universitaria, aunque los costos de competir internacionalmente siguieron siendo una dificultad.
En el caso de García, el cambio de selección provocó una fuerte reacción en Bolivia. Cuando decidió representar a la Argentina en 2019 tenía apenas 18 años y ya acumulaba seis campeonatos mundiales juveniles.
Gonzalo Alcoreza, entonces presidente de la Federación Boliviana de Raquetbol, lamentó públicamente su salida y señaló las diferencias económicas entre ambos países como uno de los factores detrás de la decisión. García continuó con la selección argentina y se instaló entre los nombres destacados de la disciplina.
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