7 de abril 2007 - 00:00

Diego Milito le dio el triunfo al Zaragoza frente al Barcelona

Todos abrazan a Diego Milito que convirtió el gol que le dio el triunfo al Zaragoza
Todos abrazan a Diego Milito que convirtió el gol que le dio el triunfo al Zaragoza
El Real Zaragoza, con su triunfo ayer por la mínima ante el FC Barcelona, gracias a un gol del argentino Diego Milito, le insufló aire a una Liga a la que el equipo catalán podía haber puesto, en su visita a la capital aragonesa la directa hacia su conquista, pero careció del empuje necesario.

El equipo aragonés no sabe si llegará a tiempo de meterse de lleno en la lucha por el título, pero tanto el Sevilla, como el Real Madrid y Valencia, conjuntos a los que todavía tiene que enfrentarse, pueden empezar a agradecerle la mano que les ha echado.
Los zaragocistas recogieron al final del partido la recompensa de haberse entregado a fondo durante los noventa minutos, algo que hasta le fecha no había logrado, mientras a su rival le faltó tensión en la primera parte y, cuando quiso meterse en el partido se encontró, con el gol del argentino Diego Milito que no supo neutralizar.

Víctor Fernández intentó sorprender en ataque a su homólogo situando al argentino Pablo Aimar en la media punta, dejando la banda izquierda para Andrés D'Alessandro y escorando a la derecha a Sergio García, quien en su primera acción puso en jaque a la defensa azulgrana y su pase lo remató desviado D'Alessandro.

Los zaragocistas comenzaron más centrados que su rival que, de nuevo, volvió a apostar por una línea defensiva de tres hombres que tenía muchos problemas para cerrar las incursiones de los locales por las bandas.

La primera llegada de los azulgranas se produjo superado el primer cuarto de hora de juego en un intento de vaselina entre los centrales de Ronaldinho al que se anticipó bien César Sánchez.

Con todas sus líneas muy adelantadas, el equipo aragonés presionaba mucho a un adversario que carecía de ideas para hacerse con el control del juego y conforme pasaban los minutos dejaba entrever su sufrimiento para no verse desbordado por su rival.

La fuerza en el juego de los aragoneses se confirmó a los veinte minutos, con una demostración de potencia del uruguayo Diogo que se cruzó el campo en una acción individual que culminó con un disparo que sacó a una mano Víctor Valdés.

Poco después, llegó la mejor y única combinación de los barcelonistas que terminó rematando Leo Messi sobre el cuerpo del portero local.

Los blanquillos eran claros dominadores del juego en sus distintas facetas pero les faltaba pegada en los últimos metros para concretar sus acciones.

D'Alessandro dos faltas casi seguidas que no sorprendieron al cancerbero azulgrana y a la media hora Sergio García, que en su poco habitual posición por la banda derecha, volvió a poner en evidencia a un flojo Puyol y su remate se estrelló en la parte exterior de la red.

Tras el descanso, el holandés Frank Rijkaard se vio obligado a realizar algunos reajustes en sus líneas, sobre todo en la defensa donde sumó un hombre a los tres con los que comenzó el partido, para intentar tomar la iniciativa en un partido que se le estaba poniendo muy cuesta arriba.

El panorama cambió en la segunda parte con un FC Barcelona que mejoró sustancialmente su juego y lo que en la primera mitad eran acciones casi inocentes en esta el peligro se dejaba sentir cuando se aproximaban al área local.

Los locales supieron reaccionar con dos rápidas acciones, la primera la lanzó D'Alessandro fuera y la segunda un saque de banda de Sergio García, que ni siquiera esperó al cambio que iba a realizar su equipo, a D'Alessandro que dejó un balón al goleador local y aspirante al título de máximo artillero, Diego Milito, que tocó sutilmente para batir a una sorprendida defensa azulgrana.

Cuatro minutos después, los azulgranas a punto estuvieron de sorprender a la defensa local en un buen pase de Ronaldinho que recibió completamente sólo Deco que a bocajarro estrelló su remate en la salida de César Sánchez.

Rijkaard apostó por meter en la pelea dentro del área local a Gudjohnsen y en una entrada por la izquierda de Van Bronckhorst sorprendió a la defensa local y metió un balón que primero Messi y después el islandés no supieron resolver en un tremendo barullo defensivo.

El final fue vibrante con un Barsa buscando al menos llevarse un punto de la capital aragonesa y un Zaragoza que no se dejó intimidar para hacerse con los tres puntos.

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