Una seria polémica por los recursos económicos para el Mundial de voley que se inicia el sábado próximo en la Argentina ha generado un clima de tensión entre la Federación Internacional (FIVB) y el Comité Organizador (Comvol 2002).
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El reelecto presidente de la FIVB, el mexicano Rubén Acosta, señaló que lamentaba que la crítica situación económica de la Argentina «haya puesto nervioso al Comvol» y le pidió a su titular, Mario Goijman, que «se calme».
«No somos Santa Claus», afirmó Acosta tras finalizar el 28º Congreso de la FIVB al referirse a los reclamos económicos de Goijman por fondos que no había enviado la entidad mundial del voleibol, en particular por los derechos de televisación. «Le dimos al Comvol la mayor parte de lo que recibimos, por primera vez en 18 años. Entregamos 250.000 dólares para pagar deudas con la Liga Mundial, lo que sería deducido del dinero del Campeonato Mundial. Si se le adelanta a alguien 250.000 dólares, se le está demostrando confianza», afirmó Acosta. Al referirse luego a un programa para mejorar la gestión en este deporte, sostuvo: «Nosotros tenemos una óptica, y la mayoría de las 217 federaciones nacionales tiene otra: la de improvisación, la de poco cuidado en los aspectos administrativos, poca atención en los controles y poca atención en los rendimientos de cuentas».
Sin embargo, el directivo argentino, quien no asistió a la conferencia de prensa que cerró el Congreso, había dicho la semana pasada que el Comvol debería haber recibido 1.150.000 dólares en total por varios conceptos de los cuales, afirmó, «sólo nos han enviado 560.000 dólares».
«No hay derecho a abusarse de una situación dominante y hacer trabajar a la Argentina con una dosis de sufrimiento injustificada», se había quejado Goijman, para quien la postura de la FIVB es «inflexible». Según el dirigente, el Mundial se organizó «con ingenio y mucho esfuerzo» y aseguró que al Comvol «no le quedan grandes deudas por cubrir».
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