17 de enero 2010 - 12:14

El Dakar se despidió de Argentina a pura fiesta

Se realiza hoy la ceremonia de premiación del rally Argentina-Chile 2010.
Se realiza hoy la ceremonia de premiación del rally Argentina-Chile 2010.
El fervor por el rugido de los motores volvió a encenderse en plena Capital, durante la despedida de los pilotos que corrieron el Rally Dakar-2010, donde una multitud deliró ante el desfile de vehículos y vitoreó a Marcos Patronelli, primer argentino en alcanzar el podio.

Miles de personas soportaron horas bajo un sol abrasador, para ver de cerca el paso de los pilotos que devolvieron los aplausos con un show en plena calle, donde no faltó el ruido ensordecedor de motores y las huellas de caucho quemado en el asfalto para delirio del público 'fierrero'.

Marcos Patronelli, coronado en cuatriciclos, tuvo su baño de gloria a su paso por la avenida Del Libertador hacia el predio de La Rural donde se realizó la premiación, en un recorrido en el que fue detenido varias veces por el público, al igual que su hermano Alejandro, segundo en la misma categoría.

Protegidos del sol con paraguas, cartones o lo que hubiera a la mano, los aficionados, algunos con niños pequeños, festejaron hasta el delirio las arriesgadas maniobras de los pilotos de motos, el tronar ensordecedor de las bocinas de los camiones y el paso ladeado sobre dos ruedas de los cuatriciclos.

"Vengo desde Bahía Blanca sólo para ver esto, llegamos con mis dos hijos y este es mi regalo de cumpleaños que es hoy, haremos el esfuerzo de soportar el calor hasta el final", dijo un aficionado de flamantes 52 años que asistió junto a sus hijos de 9 y 12.

Para otro espectador no hay duda que "el Dakar es una bendición para Argentina, ojalá que siga viniendo y que llegue también la Fórmula 1", dice un español de 64 años que hace 50 reside en Argentina y que llegó envuelto en una bandera de España para vitorear a su coterráneo Carlos Sainz, campeón en autos.

"Estoy feliz, ganamos los españoles y los argentinos, fue una carrera muy áspera", dijo frente al Monumento a los Españoles, en el corazón de los parques de Palermo, en torno al cual los pilotos daban varios giros haciendo alarde de su dominio del volante.

"Venimos desde Rosario exclusivamente a ver el desfile y trajimos hasta al perro", dijo Alejandro (41 años) sujetando de la correa al animal a quien llamó 'Fierro' en honor a su pasión por el deporte motor.

Un show aparte fue el paso de los Hummers, algunos con giros de trompo y otras audaces maniobras que colocaban al vehículo al borde del derrape, para delirio de los fanáticos y pánico de los no tanto separados de los vehículos por un débil vallado.

El estadounidense Robby Gordon puso de cola su Hummer en una rápida arremetida que enfervorizó a los cientos de personas agolpadas contra las vallas para tomar una fotografía del carismático piloto y su imponente vehículo.

"Este tipo está loco, pero lo que hace me encanta", admite otro espectador mientras tose por el humo que dejó el vehículo.

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