5 de julio 2016 - 20:10

El descontrol político e institucional que se llevó por delante al técnico

Martino dio un portazo cuando los problemas dirigenciales comenzaron a inmiscuirse directamente en el plano deportivo. Soportó una acefalía virtual donde nadie le daba respuestas y hasta el atraso en sus haberes, pero cuando no pudo formar un equipo no insistió más.

El ciclo de Gerardo Martino al frente del seleccionado argentino llegó a su fin. Aunque la historia podría haberse terminado mucho antes, pero la paciencia y obsesión del técnico rosarino de triunfar con Argentina estiró la decisión.

Martino asumió en agosto de 2014, con un equipo subcampeón del mundo y toda la ilusión puesta a futuro. Luis Segura era el presidente de AFA y su mandato se terminaría con las elecciones de diciembre 2015. El rosarino llevó un proyecto para las divisiones inferiores y todo parecía encaminarse a continuar y sellar el ciclo de Alejandro Sabella con el mismo plantel y la esperanza, firme, de un título.

Pero la político interna de AFA metió la cola y todo se vino a pique. No por la política en sí, pero sí por los egos e individualismo de los dirigentes y sus ideas.

Con la Asociación del Fútbol Argentino quebrada desde lo dirigencial, con dos y hasta tres bandos, lo primero que quedó trunco fue el proyecto de Martino sobre unas divisiones juveniles que ya venían de malos pasos en el Sub 20 que dirigía Humberto Grondona y el sub 15 que comandaba Miguel Ángel Lemme. Abocado a su lucha de poder, Segura y su círculo íntimo jamás se decidió por dar el paso para la nueva formación de juveniles y así, el nombre de Jorge Theiler, el recomendado de Martino, fue perdiendo peso y quedó en stand by, hasta que fue el propio entrenador quien decidió correrse del proyecto debido a la demora en las decisiones.

Martino vio con malos ojos no tener selecciones juveniles donde apoyarse y donde reforzar su idea futbolística (muy distante de la de su antecesor, Sabella). Pero entendió que el plano político se superaría rápido y no habría problemas en un futuro inmediato.

En 2015 el clima político se profundizó y a eso se le sumó el visible quiebre económico, ya no sólo de los clubes, sino que de la AFA misma. Ese año concluyó con el subcampeonato de América, en lo deportivo, y la vergonzosa elección que terminó con más votos que votantes. Desde ese momento, empezó la cuenta regresiva a este final anunciado. Nada mejoró y todo fue empeorando a pasos agigantados.

Sucesivas renuncias de Segura como presidente de AFA que no fueron aceptadas, uniones y traiciones entre dirigentes. Peleas, disputas de poder y una Asociación cada vez más pobre y sin rumbo en lo deportivo. Los trabajadores de AFA, y el mismo técnico, comenzaron a no cobrar sus sueldos, y hasta faltaban los alimentos en el comedor.

Con una Copa América impuesta por el centenario de la creación del torneo en vistas, el plantel viajó hacia Estados Unidos sin un equipo de sparrings para poder entrenar y practicar movimientos tácticos como corresponde. Lionel Messi, capitán y figura del primer seleccionado, debió viajar a España por problemas personales y para poder estar en el debut decidió pagarse de su bolsillo un vuelo charter porque la AFA no podía costearlo.

Martino seguía de pie, ilusionado con el gran objetivo de poder hacer que esta camada de jugadores gane un título con la selección mayor. Seguía emparchando cada problema que se le presentaba, pero no le eran inmunes. Ni la falta de alimentos, ni la desorganización, ni que dejen a la deriva a la joya del fútbol argentino y mundial. Tampoco mostró malestar por la falta de sparrings. Luego de otro subcampeonato y la renuncia de Messi a la Selección, Martino quedó debilitado desde lo anímico y futbolístico y cuando llegó al país se encontró con un clima peor del que pueda imaginarse cual mortal.

Primero se enteró que River y Boca no le darían los futbolistas que había convocado para los Juegos Olímpicos. Además, muchos clubes del exterior, amparados por la FIFA que no los obliga a cederlos, tampoco permiten a sus jugadores a asistir a la Selección. Y como los dirigentes están interesados en sus proyectos e insituciones, no hay figura imponente que pueda ir y pararse con los clubes para negociar la cesión de los deportistas.

Luego le atrasaron una semana el comienzo de los entrenamientos por falta de plantel (sólo tenía nueve jugadores disponibles) y finalmente, tras muchas críticas del presidente del Comité Olímpico Argentino, Gerardo Werthein, y la amenaza de no presentar equipo en los Juegos Olímpicos, Martino se hartó de estar harto y no quiso ser la cara visible de lo que sería un papelón histórico para Argentina como no poder conformar un equipo para Río 2016.

Por eso, Martino se bajó del barco. Demasiado esfuerzo en un clima de caos político e institucional que, lejos de calmarse, cada día que pasa agrega un nuevo capítulo y que ahora empezó a influir directamente en lo deportivo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar