El descontrol político e institucional que se llevó por delante al técnico
Martino dio un portazo cuando los problemas dirigenciales comenzaron a inmiscuirse directamente en el plano deportivo. Soportó una acefalía virtual donde nadie le daba respuestas y hasta el atraso en sus haberes, pero cuando no pudo formar un equipo no insistió más.
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Sucesivas renuncias de Segura como presidente de AFA que no fueron aceptadas, uniones y traiciones entre dirigentes. Peleas, disputas de poder y una Asociación cada vez más pobre y sin rumbo en lo deportivo. Los trabajadores de AFA, y el mismo técnico, comenzaron a no cobrar sus sueldos, y hasta faltaban los alimentos en el comedor.
Con una Copa América impuesta por el centenario de la creación del torneo en vistas, el plantel viajó hacia Estados Unidos sin un equipo de sparrings para poder entrenar y practicar movimientos tácticos como corresponde. Lionel Messi, capitán y figura del primer seleccionado, debió viajar a España por problemas personales y para poder estar en el debut decidió pagarse de su bolsillo un vuelo charter porque la AFA no podía costearlo.
Martino seguía de pie, ilusionado con el gran objetivo de poder hacer que esta camada de jugadores gane un título con la selección mayor. Seguía emparchando cada problema que se le presentaba, pero no le eran inmunes. Ni la falta de alimentos, ni la desorganización, ni que dejen a la deriva a la joya del fútbol argentino y mundial. Tampoco mostró malestar por la falta de sparrings. Luego de otro subcampeonato y la renuncia de Messi a la Selección, Martino quedó debilitado desde lo anímico y futbolístico y cuando llegó al país se encontró con un clima peor del que pueda imaginarse cual mortal.
Primero se enteró que River y Boca no le darían los futbolistas que había convocado para los Juegos Olímpicos. Además, muchos clubes del exterior, amparados por la FIFA que no los obliga a cederlos, tampoco permiten a sus jugadores a asistir a la Selección. Y como los dirigentes están interesados en sus proyectos e insituciones, no hay figura imponente que pueda ir y pararse con los clubes para negociar la cesión de los deportistas.
Luego le atrasaron una semana el comienzo de los entrenamientos por falta de plantel (sólo tenía nueve jugadores disponibles) y finalmente, tras muchas críticas del presidente del Comité Olímpico Argentino, Gerardo Werthein, y la amenaza de no presentar equipo en los Juegos Olímpicos, Martino se hartó de estar harto y no quiso ser la cara visible de lo que sería un papelón histórico para Argentina como no poder conformar un equipo para Río 2016.
Por eso, Martino se bajó del barco. Demasiado esfuerzo en un clima de caos político e institucional que, lejos de calmarse, cada día que pasa agrega un nuevo capítulo y que ahora empezó a influir directamente en lo deportivo.



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