La Serie A no arrancará hasta que se firme el nuevo convenio de trabajo para los futbolistas.
La Asociación Italiana de Futbolistas (AIC) ratificó su huelga para la primera fecha del calcio, prevista para este fin de semana después de que la Liga de Serie A se negó a firmar el nuevo convenio colectivo de trabajo.
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"Por el momento, no están dadas las condiciones para jugar, hay alguien que tiene interés en que la Serie A no comience", afirmó Damiano Tommasi, presidente de la AIC, quien se declaró "sorprendido" por la negativa de la Liga.
La Liga rechazó por 18 votos contra 2 el texto del nuevo convenio y exigió la revisión de los puntos 4 y 7, según afirmó su presidente, Maurizio Beretta.
El punto 4 se refiere al "aporte solidario" anunciado por el gobierno italiano para que los salarios elevados paguen un impuesto especial y que, según los clubes, debe ser enteramente cubierto por los jugadores y así aclarado en el texto.
El 7 habla de la no separación arbitraria de en los entrenamientos de los jugadores que no formen parte del plantel titular, pues la AIC teme que esa medida sea utilizada por los clubes como represalia para futbolistas en conflicto.
Cagliari y Siena fueron los dos únicos clubes que votaron igualmente a favor de la firma del nuevo convenio.
El resto quiere que los clubes tengan plena autonomía para decidir cuántos jugadores practicarán con el plantel titular, pues hay casos de entrenadores que tienen hasta 50 futbolistas en una práctica, "algo absurdo", dijo Claudio Lotito, presidente de Lazio.
Los clubes exigen además que el texto establezca de modo claro que los jugadores deban asumir el "aporte solidario", un plan fiscal del gobierno que impone una quita del 5 por ciento a quienes ganan más de 90.000 euros por año y del 10 por ciento a quienes superen los 150.000.
La AIC dejó entrever que ese tema no debe ser conflictivo, pues los jugadores asumirían el pago del aporte, pero con la posibilidad de acuerdos de parte con cada club, pues los salarios acordados hablan de "sueldo neto".
"Esperamos una señal de responsabilidad de quienes gozan de consistentes privilegios y no se dan cuenta que tienen el deber moral de dar su contribución en un momento difícil del país como éste", replicó Beretta.
"En vez de comprarse un yate de 2 millones de euros podrían tomar una de 1.950.000", ironizó Pietro Leonardo, director general de Parma, mientras que Aurelio De Laurentiis, presidente de Napoli, afirmó que "no podemos permitir que nos apunten siempre con una pistola en la sien".
De Laurentiis calificó además de "animal prehistórico" a Giancarlo Abete, presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), cuyo Consejo Federal volverá a reunirse mañana, como una forma de mediación en la crisis.