Mientras el Coxim y el Ponta Pora iban 1 a 0, un jugador se acercó al arco mediante una jugada sin imaginar que su rival iba a ser nada más y nada menos que el masajista de uno de los equipos.
El especialista no pudo evitar la tentación y pateó la pelota que buscaba el gol, ante la furia del equipo.
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