Zabaleta festeja su gol «acunando un bebé». El capitán argentino empató el partido y fue importante en la reacción del equipo. Argentina dio vuelta el partido.
El juvenil decepcionaba otra vez. Pensaba más en su arco que en el de Brasil, pero el gol brasileño lo despertó del letargo y terminó dando vuelta el resultado con las entradas de Lavezzi y Messi, que inexplicablemente estaban en el banco de suplentes. La Selección terminó invicta su campaña en el Sudamericano de Colombia, pero sólo logró el tercer puesto por no creer en su capacidad individual y colectiva.
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Ninguno de los dos se jugaba nada. El triunfo de Colombia ante Venezuela por 2 a 0 (goles de Marrufo y Rodallega) le quitaba toda posibilidad a Brasil para salir campeón, y para la Selección argentina era lo mismo el tercer puesto que el segundo. Sin embargo, empezaron respetándose demasiado.
Argentina con un solo delantero (Peirone) muy aislado por mediocampistas que no llegaban habitualmente a colaborar con él; y Brasil, más preocupado en circular la pelota que en atacar.
El gol de Evandro le cambió el destino a un partido que ya aburría. Tocalli puso primero a Lavezzi por Formica y después a Messi por Cardozo. Los chicos se sacaron el overol engrasado y se volvieron a poner la ropa lujosa. Zabaleta empató de cabeza ante centro de Barrientos y después un desborde del chico de San Lorenzo le permitió a Messi poner el 2 a 1.
Brasil salió a buscar el empate, y Argentina de contraataque pudo haber logrado un triunfo más amplio que le hubiera dado el subcampeonato.
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