El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Había algunas situaciones que se podían prevenir: que Perú se iba a parar más preocupado por la marca que por la creación, que iba a tratar de no dejar espacios (dentro de su campo) para que los argentinos se movieran con facilidad. También, que este Sub-23 que maneja Bielsa iba a pagar el precio de la responsabilidad que implica todo debut, con el valor agregado -en este caso-de que debía mostrar la diferencia individual en materia colectiva. Una dificultad que partía de un medio campo sin su tradicional enlace o enganche.
Cuando lo logró. lo hizo con cuentagotas y por la vía de algunas pocas jugadas individuales. Por ejemplo, Clemente Rodríguez comenzó demostrando que es un «jugador de toda la cancha». También Mascherano, supliendo falencias ajenas.
Dejá tu comentario