En una dramática definición, Vettel gritó tricampeón
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Sebastian Vettel es tricampeón de la Fórmula Uno con tan sólo 25 años.
Ni siquiera el golpe que recibió en el costado de su bólido pudo evitar que Vettel controlara la carrera y lograra los puntos necesarios.
Después de una nueva clasificación decepcionante -en la que fue octavo- Alonso pidió "cuanto más lío mejor" y la carrera no pudo empezar mejor para sus intereses.
El español, que partió séptimo gracias a una sanción al venezolano Pastor Maldonado, hizo una magnífica salida y se puso tercero. Por el contrario, Vettel, cuarto en la grilla, fue demasiado conservador.
Encerrado en mitad del tráfico, el alemán fue embestido por el Williams de Bruno Senna y el coche viró 180 grados. El líder del Mundial estaba último, pero al menos el bólido funcionaba y tendría la oportunidad de remontar. "La carrera es muy larga", le advirtieron desde la radio. Y así era.
La lluvia, que obligó a entrar en boxes hasta en cuatro ocasiones para poner y quitar neumáticos, empezaba a complicar el manejo de los bólidos. Alonso tuvo hasta dos sustos que le obligaron a trazar por fuera de la pista.
Los McLaren de Jenson Button y Lewis Hamilton y el Force India de Nico Hülkenberg se fueron hacia delante. El podio, que era lo que le daba opciones al español, se escapaba, y por detrás, Vettel remontaba a la velocidad del rayo.
Un "safety car" ofreció a Alonso la oportunidad de cerrar el hueco con los de delante, pero el alemán estaba ya justo detrás de él, quinto.
Vettel sabía que sólo debía controlar los movimientos del de Ferrari. El resto no le importaba. Nada de riesgos.
Alonso ascendió al segundo lugar gracias a un choque entre Hamilton y Hülkenberg, pero de nada le servían esos 18 puntos y Button estaba demasiado lejos. Por detrás, Vettel, que iba más rápido que nadie, sabía que el sexto puesto le bastaba. Después de tantos nervios, de idas y venidas, la última vuelta no pudo ser más plácida para el alemán, con un "safety car" escoltando a todos los pilotos hasta la meta.



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