Estudiantes se quedó con la Copa Centenario al derrotar a Independiente en un partido donde ninguno de los dos puso a todos sus titulares.
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El equipo de La Plata realizó un planteo inteligente, con un doble enlace: Sosa por derecha y el peruano Cominges por izquierda, que le sirvió para manejar la pelota y crear situaciones de gol.
Independiente tuvo muchos problemas defensivos, en el medio Carrizo demostró que aún está falto de fútbol después de casi ocho meses de inactividad como consecuencia de una lesión, y el único que rindió fue Emanuel Culio, que con sus desbordes por izquierda inquietó a la defensa de Estudiantes de la Plata.
Estudiantes recuperó a su goleador Mariano Pavone, quien convirtió dos muy lindos goles, el primero de media vuelta luego de un pase de Francisco Guerrero, y el segundo de emboquillada por sobre la cabeza de un azorado Bernardo Leyenda, después de una muy buena jugada de Cominges.
Independiente apeló a dos juveniles: Bruno y Fredes, y con ello mejoró su rendimiento.
Empezó a presionar con más amor propio que fútbol y consiguió descontar por intermedio del debutante Fredes y siguió insistiendo hasta el final, aunque con poca claridad pero con tesón.
Continúo demostrando, tal como pasó frente a San Lorenzo, que el nivel de sus suplentes es muy inferior al de los titulares y terminó perdiendo con justicia ante un Estudiantes que mostró las buenas actuaciones individuales de Cominges, Braña, Pavone y el recuperado Francisco Guerrero.
Estudiantes se quedó con la Copa Centenario ante un Independiente que no le hizo honor a su historia porque jugando algo tan caro a sus sentimientos reservó a sus mejores jugadores.
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