Finalmente, Curitiba será sede del Mundial
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El Arena de Baixada, en plena obra de cara al Mundial.
La decisión de la FIFA, que era esperada con nerviosismo por el gobierno, salva a la presidenta Dilma Rousseff de un fiasco en un momento de débil crecimiento económico y protestas callejeras desde junio pasado contra el enorme gasto público en el Mundial, en vez de en transporte, salud, vivienda o educación.
Cuando peleó para ser escogido como sede del Mundial, Brasil, el gigante sudamericano que sacó a 40 millones de la pobreza en una década, buscaba mostrar al mundo que puede competir de igual a igual con los países desarrollados, y dar a los 200 millones de brasileños el regalo de un sexto título mundial, esta vez en casa.
Pero en medio de atrasos en estadios, promesas incumplidas sobre grandes obras de infraestructura en las 12 ciudades sede y la perspectiva de masivas manifestaciones como las que sacudieron el país en la Copa Confederaciones de junio de 2013, el Mundial de fútbol se ha convertido en un arma de doble filo para el gobierno.
La Arena da Baixada de Curitiba, con capacidad para 43.000 espectadores, acogerá cuatro partidos de la primera fase.
El costo de la reforma del estadio se ha disparado de 60 millones a 320 millones de reales (unos 30 millones de dólares). Aunque están avanzadas en un 90% las obras, en los últimos meses el progreso había sido sumamente lento, y la FIFA estimaba que a ese ritmo no estaría para la Copa.
Pero desde que la FIFA encendió la luz roja el 21 de enero, las obras dieron una fuerte acelerada: la cantidad de obreros subió de 980 a 1.380; la construcción del techo y de los accesos a los vestuarios están siendo finalizados, la cantidad de asientos colocados aumentó de 2.000 a más de 15.000 y el gramado ha sido plantado y está siendo regado.
Hasta que el estadio sea finalizado, un equipo de la FIFA y otro del Comité Organizador Local (COL) de la Copa trabajarán in situ, supervisando las obras, precisó Valcke.
La FIFA pretendía que los 12 estadios que acogerán la Copa del Mundo en este gigantesco país estuviesen listos antes del 31 de diciembre de 2013.
Pero a menos de cuatro meses del inicio del Mundial el 12 de junio, los estadios de Curitiba, San Pablo, Cuiabá y Manaos aún están en obras.
San Pablo, sede de la inauguración del Mundial, recién será entregado a mediados de abril tras la muerte de dos obreros en noviembre, que retrasó la construcción.
Un incendio en las obras del estadio de Cuiabá también atrasó las obras, pero "todos los estudios apuntaron que no hubo daños a la infraestructura" del recinto, dijo Luis Fernández, secretario ejecutivo del ministerio de Deportes, presente junto a Valcke en la rueda de prensa en Florianópolis.
Seis obreros han muerto en la construcción del estadio de Manaos (Amazonia), también atrasado.



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