Francia consiguió dar vuelta el marcador y eliminar al favorito España y ahora será rival de Brasil en los cuartos de final.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los franceses empezaron con un esquema especulativo con Thierry Henry como único delantero, al que acompañaban llegando desde atrás Zinedine Zidane, Frank Ribery y Florent Malouda.
España, por su parte, se jugó en ataque con tres delanteros (Raúl, Fernando Torres y David Villa) y soltando en ofensiva a sus laterales para desbordar. Mientras Francia propuso la lucha por la pelota en la mitad de la cancha, España prefería pasar rápidamente esa zona para presionar en ataque.
Los dos habían tenido oportunidades hasta que el árbitro italiano Roberto Rosetti cobró un penal por presunta falta de Willi Sagnol a David Villa que no existió, pero el delantero del Valencia convirtió el penal con gran maestría poniendo el 1 a 0.
Eso obligó a Francia a salir de su apatía y empezó a soltar en ataque a Malouda y Ribery, uno por cada lado y de esa forma Henry tuvo más compañía. Consiguió el empate con una rápida corrida de Ribery, y eso lo hizo crecer anímicamente.
En la segunda etapa, Francia manejó el partido. Desde la firmeza de Claude Makelele y Patrick Vieira en el centro del campo, hasta el notable despliegue de Frank Ribery, pasando por la categoría de Zidane, se fue haciendo dueño del balón y acercándose cada vez más a Iker Casillas. De tanto insistir, consiguió el gol del desequilibrio con un cabezazo de Vieira que rebotó en Sergio Ramos y descolocó al arquero español.
Después, con España jugado en ataque buscando el empate que lo llevara al alargue, apareció toda la categoría de Zinedine Zidane para eludir a Pablo en el área y rematar cruzado ante la salida de Casillas.
Francia mejoró mucho en relación con sus actuaciones anteriores y terminó siendo un justo ganador ante un España que se autoproclamaba candidato y que una vez más quedó en el camino.
Dejá tu comentario