Ello, unido a las fuertes protestas de las aerolíneas, no sólo extranjeras, sino también nacionales, ha llevado a las autoridades a abandonar los planes, indicaron fuentes gubernamentales que pidieron el anonimato.
La idea había partido del Departamento de Defensa, que planteó la posibilidad de prohibir los vuelos de aviones de compañías extranjeras en los alrededores de Washington, Nueva York y el condado de Somerset (Pennsylvania), los lugares donde cayeron los cuatro aviones secuestrados el 11 de setiembre del año pasado.
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