Marcelo Gallardo recibió en las últimas horas dos importantes ofertas de clubes de Rusia y México y podría alejarse de River a principios del mes próximo.
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La noticia recorrió ayer la intimidad de la entidad de Núñez, donde además trascendió que algunos dirigentes no se opondrían al alejamiento del capitán.
Es que en el medio habría una cuestión de vieja data, que viene desde el mismo momento de la asunción del técnico Reinaldo Merlo en reemplazo de Leonardo Astrada.
En la oportunidad se manifestó, sin comprobación efectiva, que cuando a instancias de los directivos Merlo iba a indultar a Horacio Ameli, Gallardo se opuso.
En ese momento, el mediocampista pareció ser, según las misma fuentes, quien salió victorioso de la pulseada, pero la cuestión es que los hinchas de River y buena parte de la dirigencia lo quieren a Ameli en el plantel, algo que no es mal visto por el propio Merlo.
Es que después de un deficitario torneo Apertura, el técnico advirtió que uno (no el único) de los talones de Aquiles de su equipo está en la zaga central, donde Leandro Fernández y Leonardo Talamonti nunca ofrecieron la seguridad requerida para un equipo como River.
Además, en medio de un equipo plagado de jugadores nuevos y poco jerarquizados, la presencia de un caudillo como Ameli se torna imprescindible.
Por eso hace unos días se produjo una reunión entre quienes representan al defensor y el dirigente Mario Israel, para intentar resolver la situación (la separación del plantel se produjo después del sonado enfrentamiento con su ex compañero de zaga, Eduardo Tuzzio). Pero en ese encuentro se manejó con visos de realidad la posibilidad de que Ameli vuelva al equipo, algo que apoyarían otros dirigentes y que, por tal motivo, disgustaría a Gallardo, quien ante el cariz que tomaría la situación preferiría aceptar alguna de las ofertas que recibió en los últimos días.
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