6 de noviembre 2013 - 19:05

Germán Lauro, la estrella silenciosa del deporte argentino

Lauro elogió al ENARD, pero pidió por una política deportiva a largo plazo.
Lauro elogió al ENARD, pero pidió por una política deportiva a largo plazo.
Las grandes luces del deporte argentino apuntaron hacia las figuras de siempre en este 2013. Juan Martín Del Potro, Emanuel Ginóbili, Lionel Messi, fueron los protagonistas del año, en distintos momentos, y con diferentes niveles. El atletismo argentino tiene a Germán Lauro como el gran exponente de la actualidad, ubicándose como uno de los mejores rendimientos nacionales de esta temporada.

En los juegos olímpicos de Londres del año pasado fue sexto en la final del lanzamiento de bala, quebrando tres veces el récord argentino en nueve tiros. En este 2013 debutó en la Diamond League, la serie anual de atletismo más importante del mundo. En Doha, en su primera participación, dejó asentado en 21,26 metros la mejor marca histórica de Sudamérica. Meses después, en Zurich, hizo lo propio con el registro bajo techo, ahora de 20,53.

También tuvo que demostrar su presente en el mundial de Moscú. Llegó con lo justo, por una lesión en la espalda, pero eso no le impidió terminar séptimo, alcanzando otra final.

"Este fue un buen año. En 2012 nos metimos entre los seis u ocho mejores del mundo, y ahora lo reafirmamos. A parte fue un año de crecimiento, porque mejoramos la marca del récord sudamericano. A pesar de la lesión, tuvimos un buen mundial. Pero no es sólo un año descolgado, sino una curva de crecimiento continua que viene dando buenos frutos. Esperemos que siga hasta el 2016", evalúa el atleta nacido en Trenque Lauquen.

Periodista: Muchas veces se dice que para los deportistas es mejor subir, asentarse y volver a subir ¿Sentís que es lo que te está ocurriendo?

Germán Lauro: Es importante, porque es lo que buscamos. La idea nuestra del año pasado no era tener una mejor marca sino estandarizar una. Queríamos una media y lo logramos. Cuando vos generás esa base, después las marcas salen solas, que es lo que pasó en 2013. La idea nuestra es ir subiendo ese escalón de la media.

P.: El año próximo están los juegos ODESUR, el mundial indoors de Sopot y la Diamond League. ¿Qué objetivos te trazás?

G.L.: A nivel mundial, seguir estando dentro de los ocho mejores. A nivel ODESUR, sabemos que tenemos grandes posibilidades de ganar. La idea es hacer las dos pruebas para ver si se pueden conseguir dos medallas, que para la Argentina sería muy bueno. En la Liga de Diamantes es tratar de hacer las siete pruebas. Para mí sería muy bueno mantenerse en ese nivel. Y pensamos en 2015, que vamos a tener el Mundial y los Panamericanos.

P.: ¿Pensás que, en esas siete pruebas, y a partir de tus buenos resultados de este año, en la Liga podés estar entre los mejores?

G.L.: Va a ser complicado, porque al no haber mundial, todos van a querer estar bien en esos torneos, porque son los más resaltables. Yo rescato la cantidad de torneos y la posibilidad de competir continuamente con los finalistas. Este año, en Zurich y Bruselas (las dos últimas competencias de la temporada), había siete de los ocho finalistas del Mundial de Moscú, entonces era seguir metido en esa final.

Las dos pruebas a las que hace mención Lauro son la bala y el disco. Siempre compitió en ambas, pero hubo una decantación gradual hacia la primera, por los resultados obtenidos. "Era lógico, pero siempre usamos las dos en forma complementaria, para trabajarlas juntas. No descarto el disco, porque en los ODESUR está la posibilidad de conseguir otra medalla, entonces mientras a Argentina le sirva, la idea es seguir".

Lauro empezó a entrenar desde hace un mes para la competencia del 2014. El mundial bajo techo se disputará en Sopot, Polonia, entre el 7 y el 9 de marzo. A partir del 13, su destino será Santiago de Chile, para los ODESUR, los juegos Sudamericanos que entregan medallas individuales y puntos por países.

Pero la principal novedad de la próxima temporada para Lauro será su "nuevo viejo" entrenador. Carlos Llera ya no será quien lo guíe y volverá a trabajar con Andrés Charadía. "Por una cuestión personal de Carlos, por cansancio, porque veníamos de muchos viajes, no quiso seguir. Al 'Chara' ya lo conozco, porque cuando vine a Buenos Aires, él fue mi entrenador. Por eso también lo elijo, por más que no esté en el país, sé las capacidades que tiene y él ya me conoce a mí. Podemos congeniar mucho mejor".

Charadía dispone de concentraciones en distintos lugares del mundo y por eso Lauro se acoplará a ellas y viajará más. Actualmente hace la pretemporada solo, pero cuenta que se manejan hablando por Skype y mandando videos.

P.: Pertenecer a la elite te lleva a competir en grandes estadios y torneos. ¿Eso le está faltando a los atletas argentinos?

G:L.: Creo que sí, faltaba el fogueo con atletas de nivel. A nivel físico-técnico, entre un europeo y nosotros no hay grandes diferencias. Ahora, todos los fines de semana compiten entre ellos. Por eso digo que lo importante de la Diamond League es sumar experiencia, porque es competir cotidianamente con ellos. En Doha quedé segundo, le gané a dos o tres, y eso te empieza a abrir el panorama de que no son imbatibles.

P.: Desde afuera da la sensación, viendo lo que hizo Jennifer Dahlgren en Daegu, Rocío Comba en Moscú o lo tuyo en Londres que, cuando se empiece a competir en grandes estadios habrá una explosión de resultados. ¿Coincidís?

G.L.: Si, pero ojo que no es fácil. El hecho de que nosotros compitamos en ese nivel es porque nos ganamos ese lugar, tuvimos que pelearla. Hoy por hoy está cada vez más difícil, porque en Europa los torneos se reducen cada vez más y el círculo se cierra más. Entonces que te abran un lugar y meterse ahí no es fácil. Por eso yo rescato haber competido en la Diamond, que es un lugar privilegiado, porque están los ocho mejores de cada prueba. Los organizadores quieren tener lo mejor, entonces que te tengan en consideración es como un mimo.

P.: ¿Qué diferencias encontrás con las figuras de otros países, caso de Ryan Whiting, David Storl, Reese Hoffa o Tomasz Majewski?

G.L.: Las diferencias lógicas son del biotipo. La preparación física y ese tipo de cosas pueden ser muy similares. Hay más diferencia a nivel cultural de lo que es el atletismo, porque acá es muy poco conocido, ahora con un poco más de ruido por los resultados que tuvimos nosotros, pero no es como el fútbol. A un chico, a los cinco años, no le van a regalar una jabalina o lo van a llevar a una pista. En países como Alemania, Rusia, EEUU, es un deporte que está más metido en la cultura de la sociedad. Eso hace que la base de la pirámide sea más ancha y que la cantidad de atletas que llegan arriba es totalmente distinta a la nuestra.

P.: ¿Puede tener que ver que en muchos de esos países los deportistas viven de su actividad y no tienen necesidad de buscar un empleo o preocuparse en sponsors?

G.L.: Obvio que cambia, pero no somos el único país que no auspicia a sus deportistas. Lo que pasa es que hay una cultura de deporte totalmente distinta, no tanto por el dinero, sino por cómo se practicar. En todos lados es parecido, no es que ya de chiquitos les dan plata, quizás más arriba sí, pero los comienzos son todos más o menos parecidos. La cultura hacia el atletismo es totalmente distinta. Acá el 95% de los chicos de cinco años primero van a hacer fútbol y allá quizás es el 70% y un 5% va a atletismo. Eso es muy difícil de cambiar. Pasó con el hockey: después del boom de Las Leonas se instauró y empezó a ganar terreno, con un montón de chicas que estaban dispersas y se metieron en el deporte.

P.: En muchos países del mundo se les inculca la cultura deportiva desde el colegio y las universidades ¿Ayudaría aplicar un sistema igual acá?

G.L.: Es difícil copiar, somos muy distintos. Creo que de una vez por todas se tiene que tocar el deporte como una cuestión de estado, con una política deportiva seria que siga esté el gobierno que esté. Se piensa en el deporte a corto plazo, pero desarrollar el deporte es pensar a 50 años. Ahora, creo que el deporte hizo un cambio rotundo desde que se creó el ENARD. Generó no solo una inyección económica en los deportes amateurs, sino también está intentando cambiar la cabeza de algunos dirigentes. No todo tiene que ser fútbol. No es porque yo haga atletismo, pero te enseña a correr, a saltar y sirve para todos los deportes. Acá se va primero al deporte grupal y, si no sirve, se va al individual. En otros países primero es el individual, como atletismo, natación, gimnasia, que son deportes que te enseñan distintas cosas motrices muy importantes que te sirven para otros deportes. Si no sabés correr, no podés jugar al fútbol. Son cosas básicas que no se aprovechan bien.

Para Lauro el ENARD ayudó y ayudará mucho, aunque los mejores resultados se verán dentro de varios años. A su forma de verlo, el trabajo conjunto con el Comité Olímpico nacional y la Secretaría de Deportes generó que muchos deportistas tengan la posibilidad de competir, pero el diamante en bruto, a su criterio, está abajo.

Para esos chicos que recién empiezan, la gran oportunidad será en 2018, con los Juegos Olímpicos de la Juventud. Será una interesante chance para trabajar con aquellos que hoy tienen alrededor de 13 años y que después continuarán en la disciplina que elijan. También piensa que será una enorme posibilidad para que el país realice sus primero Juegos Olímpicos. "Si empezás a leer entrelíneas, ves que se hizo acá la reunión del Comité Olímpico, que no es fácil que se elija acá la sede de los Juegos. No sé si no es más fácil hacer una reunión de la ONU", bromea. Para él, el año podría ser 2028.

Lejos de las luces de la NBA, de la notoriedad del fútbol europeo y del brillo de la ATP, Lauro se empecinó en cambiar la historia de un deporte que, sin lugar a dudas, necesita de más participantes. Y lo está logrando.

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