16 de noviembre 2006 - 00:00

Gobierno prestará Congreso para votar a rector de UBA

Daniel Filmus
Daniel Filmus
El pacto entre los decanos, que parecía ser el primer paso para destrabar la crisis de la UBA, chocó ayer con la previsible resistencia de la izquierda estudiantil que, por tercera vez consecutiva, impidió que sesione el Consejo Superior de la universidad porteña.

Frente a ese traspié -sumado a que en cinco ocasiones la FUBA bloqueó la asamblea- el gobierno decidiría intervenir, de manera lateral, al ceder el Congreso nacional para que, con custodia oficial, pueda realizarse la postergada elección de rector.

El ministro de Educación, Daniel Filmus, le trasmitió ese compromiso a la cúpula de la UBA. De concretarse, cambiaría la actitud de la Casa Rosada que hasta ahora, y a pesar de los múltiples problemas, evitó intervenir en un conflicto que se arrastra desde principios de año.

En los planes, figura mediados o fines de diciembre como la fecha posible de la convocatoria a la asamblea para que elija a Raúl Hallú (Veterinarias) y Jaime Sorín (Arquitectura) como rector y vice de la UBA.

Ese dúo tiene el respaldo de los trece decanos y, según afirman, de 200 de los 230 delegados de la asamblea. Es decir: más que mayoría para votar y poner luego en funciones. Pero el riesgo, como ocurrió en los turnos anteriores, es que la FUBA impida la sesión.

Como nunca se logró que el Ministerio del Interior envíe fuerzas de seguridad para garantizar los encuentros, la solución posible sería que se utilice para la ocasión el edificio del Congreso para la asamblea.

No parece haber otra alternativa: ayer, unos cincuenta estudiantes impidieron que sesione el Consejo Superior. Es el tercer bloqueo consecutivo.

Anteriormente, habían frenado en cinco ocasiones la asamblea.

«Como los estudiantes no dejaron entrar a los consejeros y pasada media hora del horario previsto del inicio de la sesión, se decidió a las 9,30 su suspensión por falta de quórum», explicó ayer, el vicerrector de la UBA, Aníbal Franco.

Franco estuvo reunido ayer con los decanos y hoy recibirá a los dirigentes de la FUBA, mesa estudiantil que nuclea a tres agrupaciones de ultraizquierda: el Partido Obrero (PO), el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y CEPA, brazo del Partido Comunista Revolucionario (PCR).

  • Mediador

    El vicerrector busca actuar como «mediador» entre la FUBA y los decanos que días atrás anunciaron una fórmula consensuada para conducir la UBA, que fue resistida por la izquierda estudiantil y deja afuera, en suspenso, al propio Franco. Ayer, la suspensión fue celebrada por los estudiantes de la FUBA, quienes llegaron temprano al rectorado, ubicado en Viamonte 444, para apostarse en los tres ingresos con que cuenta el edificio. Juan Pablo Rodríguez,

    cotitular de la FUBA, dijo que la medida para impedir que sesione el Consejo respondió a que «se iba a tratar la acreditación de carreras ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria».

    Los estudiantes se oponen a esta iniciativa porque consideran que sería un paso hacia la «privatización» de la casa de altos estudios a través de una reducción de las currículas de las carreras, lo que potenciaría los postgrados arancelados.

    En tanto, la actitud de los estudiantes fue repudiada por varios de los decanos de las facultades de la UBA que se quedaron afuera del rectorado a la espera de la decisión de Franco.

    «Son fascistas porque no nos dejan sesionar, nos persiguen y nos gritan», afirmó Hallú, quien fue increpado por los estudiantes.
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