River alcanzó su objetivo: lograr el primer puesto en el grupo, pero no pudo quitarles el invicto a los venezolanos de Deportivo Táchira, que tuvieron sólo la virtud de luchar hasta el final luego de encontrarse en desventaja de dos goles y futbolísticamente superados. Ahora River debe enfrentar al mexicano Santos Laguna.
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Sobre lo expuesto anoche se podrá decir que los dos equipos estuvieron lejos de una actuación acorde con lo mostrado hasta este momento. Tal vez, el terreno fangoso y en parte anegado haya conspirado, pero ni River en la primera parte ni Deportivo Táchira en el complemento ( cuando expusieron lo mejor de cada uno) tuvieron una evidente merma en lo futbolístico.
Las noticias señalaban que los venezolanos se habían preparado especialmente para este partido porque querían redondear una buena actuación en el grupo y consolidar una imagen general de una evidente superación del fútbol global de ese país. Lo consiguieron sobre la pitada final ante este River mechado con muchas caras jóvenes.
El panorama parecía diferente en el comienzo. Bastaba que River tomara la pelota, anticipara en la zona media, buscara escalar en el terreno con pelotas a un toque y lanzar por derecha a Garcé y por la punta opuesta a Sambueza para que todo Deportivo Táchira se convirtiera en un tembladeral. Con decir que antes del cuarto de hora ya ganaba por dos goles de diferencia y sus delanteros habían dejado pasar no menos de tres situaciones propicias para aumentar el marcador basta para redondear la idea de juego de uno y otro. Sin embargo, cuando River levantó el pie del acelerador, recién los visitantes se atrevieron a dejar su propio terreno para intentar algo más serio o fundamentado.
Después, llegó lo inesperado. River produjo cambios y se quedó en la intrascendencia. Fue más especulativo que creador de juego de medio campo hacia arriba y despaciosamente los venezolanos se fueron animando. Primero con centros al área, luego con remates de media distancia y llegó lo que para los visitantes fue una hazaña: un tiro libre de Vielma primero (a los 26m) y un cabezazo de Boada, sobre la hora, hicieron que Deportivo Táchira alcanzara un empate, que minutos antes parecía impensado.
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