21 de agosto 2002 - 00:00

La crisis no es sólo argentina: suspenden el fútbol en Italia

Las cinco grandes ligas de Europa (inglesa, italiana, alemana, francesa y española) generaron en los últimos años una gran dependencia con los contratos televisivos. Una situación que las obliga a cambiar radicalmente en sus posturas económicas, de acuerdo con los avatares de la nueva realidad.

La peor situación la está atravesando Italia, donde once clubes de la Serie A y B informaron ayer en la Asamblea Extraordinaria de la Liga Profesional su decisión de no presentarse a jugar la fecha inicial de la Liga, fijada para el 1 de setiembre.

Esta situación sin precedentes planteada por Atalanta, Brescia, Chievo, Como, Empoli, Mode-na, Perugia y Piacenza (Serie A) y por Venezia, Verona y Vicenza (los tres más importantes de la B) se produjo como consecuencia de la falta de acuerdo con los canales por cable que televisan sus partidos. En la Asamblea, se decidió postergar por 15 días el comienzo del certamen, aunque las fechas perdidas serán recuperadas entre semana durante su desarrollo.

Según un estudio de Deloitte & Touche, durante la temporada 2000/2001, 46% de los ingresos de los clubes de estas ligas provenía de los grupos audiovisuales, unos 2.475 millones de euros en total.

Estas instituciones, con el apoyo de Roma (junto con Lazio se vio amenazada con la exclusión de la Liga si no cumplía con los requisitos financieros impuestos por las autoridades del fútbol), le exigen a la televisión que le pague a cada una 10 millones de dólares (la oferta no llega a la mitad). Esta situación llevó al presidente de la Liga Profesional italiana de Fútbol, Adriano Galliani, a anunciar ayer que solicitará la declaración de «estado de crisis» para el fútbol de ese país, con el fin de que el gobierno intervenga en ayuda de los numerosos clubes que sufren dificultades económicas.

Sin embargo, se aclaró que la ayuda que solicitan consiste en que el gobierno otorgue facilidades para que los clubes puedan hacer frente a sus obligaciones fiscales.

En este impasse de 15 días, los clubes rebeldes buscarán soluciones o, en su defecto, organizar un holding televisivo propio, que ya han bautizado Plus Media Trading (PMT).

Los canales Stream y Telepiú ya han arreglado con los otros diez clubes que juegan en la Serie A por una cifra global de 230 millones de dólares, de los cuales 49 irán a Juventus, 44 a Milan e Inter, 38 a Roma, 32 a Lazio, 26 a Parma y los 29 millones restantes a Udinese, Bologna, Torino y Reggina.

El panorama se oscureció aún más en las últimas horas cuando la emisora pública italiana RAI planteó a los clubes rebajar a casi la mitad la cantidad pagada por los derechos de transmisión televisivos, que fue la pasada temporada de 88,8 millones de euros, dentro de una campaña de reducción.

• Oferta

El director general del ente público, Agostino Saccá, estableció en 45 millones de euros la oferta máxima realizada a la Liga italiana para poder ofrecer los resúmenes de cada jornada y los partidos de Copa en la temporada 2002-2003.

La situación de la Serie B, casi ignorada por la prensa, es aún más dramática, pues 14 de sus 20 equipos carecen de contrato con la TV de pago, 3 de ellas reunidas con las de Serie A en el consorcio PMT y las ocho restantes en otro denominado AEB. La crisis en Italia se refleja en un estudio realizado el mes pasado, el cual indicó que las pérdidas operativas combinadas de los clubes de la Serie A en la temporada 2000-2001 se situaban en 702 millones de euros, que es por demás elocuente.

Para tener una idea de la magnitud de la crisis, en España, en la temporada 1999/2000, los ingresos de los equipos por derechos televisivos se cuadruplicaron con relación con el resto de las ligas de Europa. En ese lapso, los elevados presupuestos que manejaban las instituciones provocaron un incremento exagerado en los contratos y en las cláusulas de rescisión de los jugadores. Esta grave situación hizo que clubes como el Real Madrid o el Inter estén estudiando la posibilidad de ceder jugadores, incluso compartiendo sus altos sueldos con otras instituciones, con tal de no mantenerlos en el plantel y evitar parte de esas erogaciones.

Excepto Real Madrid y Barcelona, que negocian sus contratos televisivos por separado y los tienen cerrados hasta la tempo-rada 2008/2009, el resto de los clubes revisará el contrato de derechos audiovisuales el próximo año.

En España, la crisis tocó de lleno a la mayoría de los denominados clubes grandes de Segunda División. Gran parte de las instituciones ya implantó una política de austeridad, pero algunos arrastran deudas, como el Oviedo, Las Palmas y Compostela, que los llevarían a perder la categoría.

Por otra parte, la crisis en la liga inglesa se desató cuando sus directivos mostraron su indignación por el contrato que se acababa de cerrar con el grupo audiovisual British Sky Broad-casting (BSkyB), por un costo aproximado a los 67 millones de euros para las próximas cuatro temporadas, 25% menos que la cantidad que invirtió en las tres pasadas temporadas ITV Digital, canal que -vale señalar-suspendió los pagos. Según declaró el presidente del club Millwall, Theo Papthitis, «este acuerdo lleva a los clubes a cuatro años de pérdidas».

Lo concreto es que esta situación desencadenó que el presidente y el director ejecutivo de la liga inglesa renunciaran a sus cargos. Keith Harris y David Burns anunciaron su dimisión debido, entre otros problemas, al controvertido fiasco que involucró el cierre de ITV, responsable de transmitir los partidos de las tres categorías principales.

Las renuncias se conocieron poco después de que la Suprema Corte de Londres dictaminara que las cadenas televisivas que controlan a ITV Digital (Carlton y Granada) no debían pagarle a la Liga una indemnización valuada en más de 237 millones de euros.

La situación es similar en Francia, donde hasta 2004 TPS y Canal+ comparten los derechos de retransmisión de los encuentros por unos 413 millones de euros. Sin embargo, en las nuevas tratativas para el próximo contrato, el futuro incierto de Canal+, por la precaria situación de su matriz, Vivendi Universal, lleva a creer que la cifra puede reducirse en una suma que oscile entre 129 millones y 258 millones de euros.

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