15 de mayo 2013 - 19:19

La increíble maldición que sigue amargando a los lusos

Benfica perdió su séptima final luego de la maldición de Guttmann.
Benfica perdió su séptima final luego de la maldición de Guttmann.
Béla Guttmann fue un técnico revolucionario para Benfica. Ni bien llegó al club, el húngaro, confiado, le pidió a la dirigencia premio solamente por obtener la Copa de Europa. Los dirigentes, incrédulos con tamaña hazaña, aceptaron la propuesta.

Pero aquel equipo de Benfica fue una gloria en el Viejo Continente y se llevó el certamen internacional sin demasiados sobresaltos con Eusebio como estandarte. Al reclamar lo acordado, los dirigentes no pudieron cumplir con su promesa y lo que comenzó como una relación cordial y de mucha admiración terminó en una renuncia con malos tratos.

Tanto, que Guttmann vaticinó un futuro que parecía increíble para el equipo que había formado en Benfica. "No volverán a ganar una copa europea sin mí. Me voy". Creer o reventar, hasta el día de la fecha, los lusos no volvieron a levantar el trofeo. Y oportunidades no le faltaron: cayó en las siete finales que disputó.

Benfica perdió en 1963 y 1990 ante Milan, en 1965 con Inter y tres años después ante Manchester United. En 1988, PSV Eindhoven fue su verdugo y en 1983 cayó ante Anderlecht. El miércoles, en Ámsterdam, el conjunto portugués perdió en la última jugada, a los 93 minutos, con Chelsea, cuando el partido iba indefectiblemente a los penales tras una leve superioridad de Benfica.

Esta es la historia a la que se aferra uno de los equipos más populares de Europa. Una historia que ya es karma y que sólo Guttmann sabe hasta cuando los perseguirá.

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