El fútbol argentino, con sus dirigentes y actores (entiéndase jugadores, árbitros y hasta los mismos periodistas) no dejan de deparar sorpresas desagradables. Tras la suspensión del partido del domingo en el Estadio Unico de La Plata, entre Gimnasia y Boca, trascendió que las penas serán mínimas y que, en definitiva, el mayor perjudicado será Boca.
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Ayer al mediodía, el árbitro Daniel Giménez presentó su informe en la AFA, que según trascendió dice textualmente: «Te voy a cag... a trompadas y el martes te mato en AFA».
¿Por qué las penas son leves y el mayor perjudicado será Boca? Simplemente porque si bien aún hace falta que presente su descargo el presidente de Gimnasia, Juan José Muñoz (lo hará el jueves), se sabe que la postura de la AFA es que los partidos se ganen dentro de la cancha.
Por lo tanto, se jugarán los 45 minutos que restan, pero con una ventaja para Gimnasia ya que puede cambiar (apañado por un reglamento insólito) a todo el equipo. De esta forma, los seis jugadores amonestados (Germán Basualdo, Matías Escobar, Gustavo Semino, Roberto Cornejo, Andrés Guglielminpietro y Santiago Silva) podrán ser reemplazados y Gimnasia comenzaría a jugar el segundo tiempo «limpio de tarjetas amarillas».
Además, a Boca le representa un verdadero problema encontrar una fecha para jugar el segundo tiempo de este encuentro, ya que tiene un calendario comprimido: además de estar jugando el torneo Apertura, deberá enfrentar el jueves en el partido desquite en Brasil a San Pablo por la Recopa Sudamericana y, posteriormente, comenzará a participar en la Copa Sudamericana.
Por otra parte, los miembros de la Asamblea y el Comité Ejecutivo -que suelen ser «tibios» en su accionar contra alguno de sus miembros en este tipo de hechos- actuarán como juez (según el artículo 70 del Estatuto de Transgresiones y Penas) contra Muñoz, quien estaba evaluando la posibilidad de alejarse de su cargo.
En caso de que el actual titular de Gimnasia adopte esta última postura, hasta podrían dejar «pasar por alto» lo sucedido o sancionarlo cuando el castigo ya no tenga sentido alguno.
También las penas serán demasiado leves para Gimnasia, pues recibiría una multa (según el artículo 80) equivalente a 500 entradas de dos a seis fechas y el club se tendrá que hacer cargo de la apertura del Estadio Unico de La Plata.
Precisamente, Mario Gallina, el titular del Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede) descartó alguna posible sanción contra el mencionado estadio platense porque -dijo- «no tiene nada que ver con los incidentes».
De acuerdo con lo visto durante los 45 minutos jugados, el equipo de Gimnasia salió a jugar el encuentro con una vehemencia exagerada, como pretendiendo que Boca no logre el récord de 13 partidos consecutivos ganados que posee el San Lorenzo del ingeniero Manuel Pellegrini. A tal punto que Giménez debió expulsar a Silva, quien tras convertir el penal (una inexistente carga de José Calvo sobre el delantero, a pesar de que increíblemente gran parte de la prensa, desconociendo el reglamento, le dio la razón al juez) saltó los carteles de publicidad.
También Giménez debió tolerar los nervios desmedidos del cuerpo técnico del equipo platense, especialmente de su entrenador Pedro Troglio (una persona correcta y muy apreciada en el ambiente futbolístico) pero que, como consecuencia de un problema familiar, reaccionó muy mal cuando fue expulsado.
Hasta el ayudante de campo de Troglio, Nicolás Russo, tuvo un gesto desmedido y grosero cuando tras una jugada violenta de Silva a Calvo, Alfio Basile les pidió a sus colegas que « paren un poco de pegar». Lo que se pudo interpretar claramente del gesto que le hizo Russo al DT de Boca fue: «Vos callate la boca que tenés un cu... así de grande».
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