Los barras bravas de River se acercaron al estadio de Vélez, pero no intentaron ingresar. Al ver cómo estaba establecido el operativo de seguridad, se retiraron a diez cuadras del estadio José Amalfitani, porque a sus líderes no los iban a dejar entrar por el derecho de admisión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
River tiene su cancha clausurada por cinco fechas debido a la pelea interna que tuvieron los barras bravas de River en los quinchos del club, y según anunció el presidente José María Aguilar, seis de ellos serán expulsados, de los cuales tres eran empleados y fueron dejados cesantes, por lo que a partir de ahora River optó por aplicar el derecho de admisión.
Por eso, un grupo de unos doscientos barras capitaneados por Adrián Rousseau, que el viernes también fue cesanteado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estuvieron merodeando, pero cuando vieron que había un «doble cacheo» y que la Policía tenía listas de los que no podían ingresar, decidieron desistir de presenciar el partido.
Por eso, en el centro de la tribuna popular hubo un claro dejado para «los Borrachos del Tablón» que nunca llegaron y 40 mil personas (75% de River) pudieron presenciar sin altercados el interesante clásico ante Racing.
En el operativo actuaron 800 policías, que tuvieron menos trabajo que el habitual, porque todo se desarrolló con una normalidad que últimamente era anormal.
Los «Borrachos del Tablón» no estuvieron y nadie los extrañó.
Dejá tu comentario