Pocas personas en esta vida pueden vivir y hacer lo que mas les gusta. Uno de ellos es Iya Traore. Vive en París, su oficina tiene una de las mejores vistas de la ciudad, en las inmediaciones de Montmartre, con Sacre Coeur de testigo.
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Se denomina "footballeur, freestyler", firma autógrafos, y goza de la admiración de un público itirenante que pasa por miles día a día. No cobra un sueldo fijo, pero la voluntad de la gente le llena su sombrero. El espectáculo dura aproximadamente 10 minutos; y la verdad, es que es digno de verse.
La destreza con la pelota es impresionante, con los pies, con las manos, con la espalda, con la cabeza, Iya Traore tiene una agilidad para dejar boquiabiertos a sus espectadores.
Al final, descansa y sonríe, habla con todos aquellos que se le acercan para felicitarlo. Y se dirige para su siguiente actuación.
Poco se sabe de este malabarista con la pelota: si es plenamente feliz, si tiene hijos o si deambula por la calle. Pero en su profesión es inigualable y lo hace con una pasión que cualquiera envidiaría.
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