Cuando Maradona fue campeón de la Copa Davis en Zagreb

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Hace cinco años, Argentina ganaba la Ensaladera de plata y saldó su deuda. Ámbito reconstruyó las horas del Diez como hincha y emblema en Croacia.

La Ensaladera de plata, tan esquiva y dolorosa para Argentina, brillaba bajo la ansiosa mirada de los hinchas albicelestes y las cálidas luces del estadio que contrastaban con el gélido clima de una Zagreb que amenazaba con otra frustración. Croacia se ponía 2-1 en la final de la Copa Davis 2016 y preparaba los festejos. Un fanático, histriónico y sentimental, nunca perdió las esperanzas: “Lo van a dar vuelta”. Se llamaba Diego Maradona.

Pasaron cinco años desde que la devolución de Ivo Karlovic se fue larga y Federico Delbonis se derrumbó y terminó como soporte de una avalancha de integrantes de la delegación albiceleste. La deuda del tenis nacional estaba saldada: por fin Argentina era campeona del mundo. Fueron tres días difíciles en los que la derrota estuvo cerca y sólo quedaba espacio para la épica.

“Terminó siendo una hazaña por cómo se dio, y ganar la Copa Davis así, con todo en contra, abajo en el score, con él ahí, fue muy lindo”, recuerda Mariano Hood, entonces subcapitán nacional, en diálogo con Ámbito. “Él” era Maradona, que desde mediados de esa semana había llegado a Croacia para alentar “a los muchachos”.

"Muchachos, Argentina tiene más huevos que nadie. Mañana van a ganar y lo van a dar vuelta" (Diego Maradona)

El equipo que por entonces capitaneaba Daniel Orsanic y que tenía a Juan Martín Del Potro como as de espadas -lo completaban Leonardo Mayer y Guido Pella- llegó al Arena Zagreb para disputar la cuarta y última serie de la temporada, todas de visitante. El primer día el tandilense venció a Karlovic, y Delbonis cayó en cinco sets ante Marin Cilic, número uno local.

Para “Delpo” no iba a ser fácil. Era el año de su retorno al circuito tras las cirugías en su muñeca, aunque atravesaba un momento formidable luego de obtener la plata en Río 2016 y de vencer al británico Andy Murray, el mejor del mundo por esos días, en la semifinal ante Gran Bretaña. Pero debía disputar el doble junto a Mayer (victoria de Cilic e Ivan Dodig en tres parciales) y luego al mejor tenista croata.

Si ser campeón es el momento exacto en que explota la felicidad, qué mejor que hacerlo con épica guerrera y júbilo divino. Del Potro dio vuelta un partido a milímetros de ser derrota ante Cilic (jugó los tres días por primera vez en su carrera) y luego Delbonis fue el actor principal del instante más mágico del tenis argentino. La Ensaladera viajaba para Buenos Aires.

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Operativo Maradona: el ídolo y su estadía en Croacia

Maradona llegó a la capital croata a mediados de la semana, pero la Selección nacional no lo avistó hasta que la final de la Copa Davis se puso en marcha. Desde su palco, lejano de la cancha pero magnético por su presencia, se rio, festejó, se enojó y gritó. En aquél 2016, Diego Gutiérrez era el vicepresidente de la AAT y el responsable máximo de la delegación nacional, y fue quien gestionó el ingreso del exfutbolista al Arena Zagreb.

“No tenía entradas, pero Maradona no las necesitaba. Tenía dos opciones: o le daba mi palco oficial junto a los dirigentes de Croacia o lo mandaba con la hinchada argentina, con todo el riesgo que eso suponía. Logré conseguirle el palco al que finalmente fue y le expliqué que ahí iba a estar tranquilo, podía mirarlo, festejar, tenía catering, de todo. ‘Gracias hermano, sos un fenómeno’, me respondió. Entendió eso de la misma forma que entendió que preservábamos a los jugadores para no alterar su realidad”, describe Gutiérrez a este medio.

El exdirector ejecutivo de la AAT amplía que el equipo argentino estaba “blindado” de factores ajenos para que no pierdan la concentración. Así se lo comentaron al Diez, que nunca puso peros a los pedidos como buen conocedor del código deportivo: “’Yo vengo a sumar’, nos dijo e hicimos todo para que sea así, porque la figura de Maradona generaba mucho. Nos respetó mucho, siempre tuvo buena onda. Por ahí no veía a los jugadores pero se reunía con los capitanes. A Orsanic lo respetaba mucho. Terminó siendo un plus, porque lo hicimos parte de todo lo que vivíamos”.

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Maradona y Gutiérrez, vice de la AAT, a horas del comienzo de la final de la Copa Davis 2016.

Maradona y Gutiérrez, vice de la AAT, a horas del comienzo de la final de la Copa Davis 2016.

La cumbre con Dios y el título tan postergado

Diego pasó por todos los estados anímicos en su cómoda ubicación. Estaba lejos en espacio pero cerca en el espíritu. Sufrió, pero nunca dejó de creer. Cuando Croacia quedó a solo un punto de la gloria, llegó la invitación. Diego quería recibir al plantel albiceleste y algo tramaba.

“Muchachos, Argentina tiene más huevos que nadie. Mañana van a ganar y lo van a dar vuelta”, lanzó lacónico, como si ya estuviera todo planeado y él, divinidad deportiva, conociera el resultado final. “Nos invitó el sábado a la noche y recuerdo mucho esa reunión, estuvimos una hora hablando, fue un rato muy lindo”, rememora Hood.

El exdoblista cuenta que “Pelusa” se alojó en el mismo hotel que la delegación nacional, pero nunca se acercó a los entrenamientos ni al vestuario. “Siempre respetó nuestra intimidad y no venía ni a los lugares donde cenábamos. Fue todo muy hermético, porque siempre nos manejamos así y nos hizo muy bien. Éramos un grupo muy reservado”, explica el actual entrenador de Delbonis, en sintonía con Gutiérrez.

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La noche del sábado fue el momento de la reunión. Todo el plantel y parte del cuerpo técnico quiso saludarlo. La sorpresa llegó al abrir la puerta: “Nos recibió con un pijama que sólo él podía usar: era un pantalón corto y una remera, color mostaza, con redondeles. Un fenómeno, tenía un carisma increíble”, relata, entre risas, Hood.

Cualquiera podría pensar, con precisa justificación, que el tiempo transcurrió entre charlas de tenis. Pero estaría equivocado. Maradona estaba viendo en la RAI un programa sobre… Maradona. “Lo tenía todo armado, muchachos”, dijo jocoso el campeón del mundo en 1986 para romper el hielo. “Él se acordaba de las jugadas y nos iba contando todo lo que hacía”, detalla el ex subcapitán.

“Nosotros estábamos en una situación deportiva muy complicada porque perdíamos, pero él se la creyó de verdad. Nos dijo que ganábamos, con esa forma de hablar que tenía él. Cualquier otro hubiera sido más pesimista, pero él estaba convencido”, indica Hood, cinco años después de esa noche imborrable que sirvió de anticipo de lo que ocurriría algunas horas después.

El Gran Capitán vivió a pleno el último día de la final, como todo evento deportivo al que asistía para acompañar la bandera celeste y blanca. Las cámaras de TV lo captaron abrazándose con un adolescente que vestía la camiseta de Boca y nadie sabía quién era. Días después el propio chico contó que se había acercado al palco para tomarse una foto con el ídolo. En ese instante, Del Potro empezó a dar vuelta el partido ante Cilic. “Ahora te quedás acá”, le ordenó Diego, siempre cabulero.

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El resto es historia escrita. “Es cierto que Maradona era hincha de los deportistas argentinos, lo sentimos así. Esa no fue la única vez que vino a vernos, cuando perdimos con Italia –en febrero de 2017- nos alentó y nos decía que no pasaba nada, no dramatizó. Siempre estuvo presente, no sólo en la final. Por suerte en Zagreb ganamos y lo vimos festejar”, argumenta Hood.

Obtener la Copa Davis fue un hecho liberador para el tenis argentino. Sin embargo, el ex subcapitán alega que “la vida sigue” y que no piensa todo el tiempo en eso. “Cuando alguien me lo trae a la mente, me emociono. Se me vienen los recuerdos de todo lo que trabajamos, lo que compitieron los jugadores, lo que hicimos como equipo. Es muy dinámica la vida, estamos muy activos, entonces no me pongo a pensar que salimos campeones del mundo”, suelta con el tono quebradizo.

Hace cinco años todo cambió. Argentina por fin pudo alzar la Ensaladera después de cientos de intentos y otras tantas decepciones. El cuarteto que conquistó Zagreb quedará en la historia por dar vuelta una final que conducía al precipicio. Delbonis fue la cara visible de un triunfo que se gestó mucho antes, cuando asumió Orsanic y se consolidó con el regreso de Del Potro y los puntos clave de Mayer y Pella.

Maradona tenía razón.

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