17 de agosto 2011 - 12:04

Messi brilló y Barcelona se coronó campeón

Los pone de rodillas. Todo el Camp Nou quedó a los pies de Lionel Messi, inclusive Cristiano Ronaldo.
Los pone de rodillas. Todo el Camp Nou quedó a los pies de Lionel Messi, inclusive Cristiano Ronaldo.
Ya no hay adjetivos para su juego. Los agotó a todos. Lionel Messi sigue brillando en Barcelona y regalándole alegrías. Esta vez fue en la final de la Supercopa de España, donde fue la gran figura por sus dos goles y aquella exquisita y precisa habilitación para que Andrés Iniesta abriera el marcador que luego terminaría 3-2 a favor de los catalanes ante su clásico rival, Real Madrid.

El rosarino fue intratable para todo el conjunto madrileño que lo maltrató con patadas en todo momento. Sin embargo, Messi no se amilanó y siguió desplegando todo su repertorio. Por izquierda, por derecha, en mitad de cancha, en el área. El argentino lo gobernó todo y en todo momento.

El partido fue un calco del anterior, disputado el domingo en el Santiago Bernabeu. Real Madrid comenzó mejor, presionando a Barcelona y creándole chances de gol. Al local le costaba hacerse de la pelota y sucumbía ante el asfixiante juego de su rival. Pero el fútbol de los dirigidos por Josep Guardiola siempre tiene una sorpresa y más si se juntan los pies de Iniesta y Messi.

El rosarino encaró de derecha hacia el centro, a la altura de la mitad de cancha, y le dio un pase en cortada al mediocampista de 27 años que definió suave y cruzado ante la salida desesperada de Iker Casillas.

Pero Barcelona no tuvo tiempo ni de festejar, ya que cinco minutos después, en una confusa jugada, por la posición de Cristiano Ronaldo, el portugués logró igualar el marcador. Y así se iba el primer tiempo, con la ventaja de goles como visitante, en la ida habían igualado en dos, para Barcelona y la obligación de ganar para los de Madrid. Se moría el primer tiempo y otra genialidad de Messi y sus compañeros permitieron otro gol que quedará en la retina de todos.

A la salida de un córner, el argentino se hizo de la pelota en la medialuna del área y descargó hacia el punto de penal para Gerard Piqué. El zaguero la devolvió de taco de primera y Messi aceleró con pelota dominada desde el centro hacia la derecha.

Cuando Casillas se tiró a sus pies, ya era tarde. El rosarino había "picado" la pelota con su pierna derecha y empezado a festejar. La foto de ese instante, con el arquero de Real Madrid tirado a sus pies y Ronaldo de rodillas representa lo que fue el partido y la actualidad de un fútbol que no tiene otra opción que rendirse a los pies de este fenomenal jugador y extraordinario equipo.

El primer tiempo, al igual que el partido de ida, llegó con un 2-1 a favor de los catalanes gracias a una anotación en el último minuto del primer tiempo.

La segunda mitad mostró un Barcelona más firme en la marca y más preciso con la pelota. Por eso, a los dirigidos por José Mourinho se les dificultó la llegada al área rival con peligro. Ángel Di María dejó la cancha por Gonzalo Higuaín que tuvo poca participación.

El local era cada vez más profundo pero no podía liquidar el pleito. Así fue como, a la salida de un córner, Karim Benzema aprovechó un descuido de la defensa rival y fue más rápido que todos para empujar la pelota al fondo del arco e igualar el partido.

Injusto, pero real. Barcelona y Real Madrid regalaban otro partidazo, hacían honores a sus planteles y llevaban la final al tiempo suplementario. Pero...

Siempre hay un pero con Messi en la cancha. A falta de tres minutos para el final, el rosarino recibió una pelota cerca del área, la dio un pase en profundidad a Adriano que desbordó por derecha y lanzó un centro al corazón del área. Como en la semifinal de la última Liga de Campeones ante el mismo rival, Messi entró a máxima velocidad y remató fuerte al arco haciendo estéril el esfuerzo de Casillas para el delirio de toda la parcialidad local.

Barcelona le ganó otra copa a Real Madrid, pero Messi se encargó que esa noticia, quizás la más importante, quedara a un lado. El futbolista argentino destelló con su habilidad y precisión, volvió a silenciar a su clásico rival (que terminó nervioso, con Marcelo expulsado y generando un tumulto innecesario en tiempo adicional) y le convirtió su 13º gol en 15 encuentros. Fenomenal, único e irrepetible.

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