No fue el debut esperado por la gente de Independiente. El fútbol que pregona su nuevo técnico, César Luis Menotti, sólo se vio en los primeros 10 minutos, cuando Independiente -con el trabajo de Pusineri y Federico Insúa-manejó la pelota buscando permanentemente variantes en ofensiva. Después se acomodó Quilmes en la mitad de la cancha y se terminó el partido, o empezó otro mucho más tedioso en lo futbolístico con marca pegajosa y pelota dividida.
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En ese «segundo partido», Quilmes hizo mejor pie que Independiente, pero resignó el ataque, conformándose con es postura de «mantener la pelota lejos de su arco».
En síntesis: fue un «fiasco» como espectáculo y una decepción para un público que llegó masivamente para ver seguramente otra propuesta futbolística. Independiente tiene ausencias significativas (Carrizo, Frutos, Cáceres y Biglia) que le pueden dar otro nivel de juego. Pero ayer en el estreno del equipo del centenario, con camiseta nueva (marca Umbro) y con el campeón del Abierto de Buenos Aires, Gastón Gaudio en la cancha, se quedó sin fiesta y terminó abucheado en un partido al que el cero a cero lo califica. Fue tan malo que César Menotti no quiso dar explicaciones y no concurrió a la conferencia de prensa.
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