21 de julio 2001 - 00:00

Mueren tres observadores de la Unión Europea

Skopje (Efe) - Dos observadores de la Unión Europea (UE) y un intérprete albanés murieron en Macedonia mientras participaban en una misión de monitoreo sobre el respeto al cese de fuego.

Los tres miembros del equipo de la Misión de Vigilancia de la Unión Europea (EUMM) viajaban a bordo de un todo terreno blanco que estalló al pasar sobre una mina terrestre antitanque.

El incidente se produjo en las primeras horas de la tarde del jueves, cuando se perdieron los rastros de los tres ocupantes del auto, pero sólo ayer sus cuerpos fueron hallados dentro del vehículo, que cayó en el fondo de un precipicio.

La tragedia, confirmada por las autoridades internacionales, no fue aún oficialmente reconstruida por los investigadores macedonios, y por el momento parece incierto incluso el lugar en que se produjo.

El ministerio de Defensa declaró en un primer momento que la explosión se produjo cerca del pueblo de Novo Selo, al sur de Tetovo, en la parte noroccidental del país.

Fuentes de la UEMM en Sarajevo, donde se encuentra el cuartel general de la misión, confirmaron la versión, pero más tarde la rectificaron: "El accidente no se produjo en Tetovo sino cerca de Struga", dijeron, refiriéndose a la ciudad del sudoeste de Macedonia donde también hay una oficina de los observadores europeos.

Struga es una zona junto al límite con Albania hasta ahora nunca involucrada en los incidentes, pero donde la tensión en los últimos días está aumentando.

Entre Struga y la cercana localidad de Ocride surgen dos pueblos, uno de mayoría macedonia y otro de mayoría albanesa, que se llaman Novo Selo.

La guerrilla, sin embargo, rechazó la acusación, afirmando que el vehículo del equipo internacional habría caído en un precipicio "en un normal aunque trágico accidente vial".

La sucesión de rumores subraya el clima de confusión y desconfianza recíproca que se sigue viviendo en Macedonia, donde el diálogo entre los partidos aún está bloqueado y ninguna de las partes (albanesa y macedonia) tiene intención de asumir la responsabilidad.

Los observadores muertos (uno era noruego, el otro eslovaco) constituyen las primeras víctimas de una paz que aparentemente sólo la diplomacia internacional se esfuerza en restablecer.

Tras el rechazo de los partidos macedonios a firmar el acuerdo presentado por el enviado europeo Francois Leotard y el norteamericano James Pardew, los albaneses -que habían aceptado ese acuerdo- dijeron que en este punto el diálogo no tiene sentido, y mientras sigue hay que trasladarlo a un tercer país, en el ámbito de una cumbre internacional.

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