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12 de junio 2006 - 00:00

Mundial: sorprendieron hallazgos de Pekerman

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Javier Saviola no sólo fue autor del segundo gol del seleccionado argentino, sino que fue una de las figuras del partido ante Costa de Marfil.(arriba) La satisfacción del equipo argentino, luego del importante triunfo conseguido frente a la selección de Costa de Marfil, en su debut, en el Mundial de Alemania.(abajo)
Hamburgo (enviado especial) - Como sucede en Buenos Aires, oír los comentarios en la tribuna suele tener a veces más valor que el de los cronistas deportivos encerrados en sus cabinas. Sobre el partido que Argentina le ganó 2 a 1 el sábado a Costa de Marfil, digamos que el entrenador José Pekerman les ganó a los hinchas pero no más allá del resultado del mismo partido, o sea 2 por 1.

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Es evidente que la gente desconfiaba de Juan Román Riquelme y efectivamente no lució mucho, pero el pase suyo a Saviola y su participación en el gol de Crespo justifica la teoría de Pekerman de que el hombre del Villarreal, si logra acertar algunos pases a delanteros rápidos y atentos, significan goles.

Previamente no había un hincha que justificara la inclusión inicial de Saviola e inclusive la de Riquelme, siendo el único indiscutido Crespo por su picardía permanente en el área y porque es necesario tener algún jugador alto para cabecear.

El hincha no entiende que un jugador como Messi -el Real Madrid está dispuesto a comprárselo al Barcelona en 150 millones de euros, tal la cifra que el club catalán fijó para la rescisión del contrato- no sea parte de un seleccionado, porque ninguno de los 32 países que participan en este Mundial se daría hoy el lujo de tener una figura así en el banco. Más aún, en las tribunas se sospecha que Pekerman exageró la ya recuperada lesión de Messi para no alterar su fórmula Riquelme-Crespo-Saviola. Le salió bien y ganó.

Curiosamente, donde había más coincidencia con el entrenador era con Mascherano y Maxi Rodríguez en el medio campo, algo que fue notorio que falló. Además Riquelme, su viejo amor desde los juveniles, le asegura tiro de media distancia y buena ubicación del tiro con pelota parada. El sábado inclusive Riquelme intentó un gol olímpico como hiciera en el Villarreal, dándole una comba insólita a la pelota, pero esta vez se le quedó corta y pegó en la parte de afuera de la red.

La hinchada se tranquilizó al ver que el arquero Abbondanzieri jugaba con la misma calma y seguridad que lo hace en Boca. O sea Abbondanzieri salió del cabotaje e ingresó al fútbol internacional y es de esperarse que siga así.

Saviola evidentemente fue el mejor jugador, luego Sorín, Abbondanzieri y Crespo. El ingreso de Palacio, el veloz puntero de Boca, fue recibido con aplausos y se lo vio como una hábil estrategia porque lo caracteriza precisamente la velocidad y era ideal para el contraataque, porque los jugadores de Africa avanzaban enardecidos buscando descontar y alcanzar el empate. Rodrigo Palacio no jugó óptimamente pero obligaba a cuidarlo a por lo menos dos jugadores de Costa de Marfil. Inexplicable el ingreso de Lucho González, el hombre que, como carrilero, debía acercarse al área rival y habilitar a Rodrigo Palacio. Pero era muy fuerte la atropellada de los africanos y estaba muy caído el medio campo argentino como para que González pudiera hacer lo que mejor sabe y tuvo que adaptarse a una tarea defensiva en la cual no se siente cómodo. Jugó mal y le dio la razón a la hinchada como un desliz de Pekerman.

Hay que entender que sin Messi y Tevez en la cancha el triunfo argentino se goza pero no se saborea y deja dudas sobre qué sucederá en adelante si el seleccionador sigue con su fórmula de Riquelme, con la que el sábado le fue bien pero no podría quizá igualarse al efecto de Tevez y Messi.

Una más a favor de Pekerman: no jugó bien el equipo argentino, sobre todo se replegó mucho en el segundo tiempo, pero debe reconocerse que los africanos avanzando fueron un equipo muy poderoso como para que le sea fácil a una defensa rival no perder las marcas y bajar el nivel. También hay que tener en cuenta que con la cantidad de tarjetas amarillas que se están mostrando en este Mundial 2006 (esto fue muy claro ayer en el partido de Holanda con Serbia y Montenegro), si Argentina llega a la final con 6 partidos más quedarán afuera muchos jugadores por infracciones reiteradas y lo peor será que tendrán que salir defensores indiscutibles, que es donde menos reemplazos tiene el seleccionado de Pekerman.

Pero estaba alegre la tribuna por ganar el primer partido aunque el equipo lo haya hecho angustiado y sin contundencia, esperando la pitada final del réferi. Un empate o haber perdido con los africanos habrían sido 5 días terribles hasta el viernes, esperando una revancha o la eliminación total. La mente ganadora quedó intacta.

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