4 de abril 2002 - 00:00

Negociaban rescate del hermano de Riquelme

Cristian Riquelme vivía en una villa miseria de Don Torcuato -no en un country- y fue secuestrado. Ni siquiera jugaba fútbol en un club grande sino en Platense, del Nacional B. Claro, es el hermano del famoso Juan Román Riquelme, de Boca Juniors, que anoche no jugó en su equipo (le ganó 2 a 0 a Huracán) por estar dedicado en persona a negociar con los secuestradores. Le pidieron 300.000 dólares, unos 750.000 pesos.

«Cuánto hay que pagar. Lo único que quiero es que liberen a mi hermano.» Sin rodeos, como es su costumbre, Juan Román Riquelme empezó a negociar con los secuestradores la libertad de su hermano Cristian. Los delincuentes le exigieron un rescate de 300 mil dólares. De lado quedaron la Policía y los fiscales.

Durante todo el día, la casa del futbolista ubicada en un barrio privado de la localidad de Don Torcuato se convirtió en el búnker desde donde se entablaron negociaciones con los secuestradores.

La Policía Bonaerense detuvo anoche a dos hombres que estarían vinculados con el secuestro de Cristian Riquelme, hermano del futbolista de Boca Juniors, Juan Román Riquelme.

Los apresados, capturados en una zona no revelada del Gran Buenos Aires, fueron trasladados a los Tribunales de San Isidro para ser indagados por el juez Roberto Marquevich, quien investiga el secuestro del hermano del astro boquense.

«Ellos están manteniendo una negociación paralela con los secuestradores. Nosotros estamos actuando de oficio, a pedido de la Justicia Federal», se confesó un comisario de San Isidro.

La historia del secuestro del hermano de Riquelme comenzó en la noche del martes cuando una banda integrada por cinco delincuentes lo raptó cuando se encontraba junto a otros tres amigos en la puerta de la casa de uno de ellos, en la localidad bonaerense de Don Torcuato. Cristian tiene 17 años y es uno de los nueve hermanos de la familia del astro boquense. Apodado «El Chanchi», es también futbolista, al igual que su hermano mayor, y juega en las divisiones inferiores del club Platense, actualmente en la B Nacional.

La familia Riquelme se enteró del secuestro a los pocos minutos, cuando los amigos de Cristian llamaron a su casa y contaron lo sucedido
.

Según la reconstrucción del momento, los secuestradores llegaron en un Peugeot 504 de color oscuro.

• Identificación

« Todos al piso y boca abajo», gritó uno de los delincuentes, mientras amenazaba con un arma a los jóvenes.

Tras la amenaza, otro de los secuestradores comenzó a mirar una por una las caras de los chicos, hasta que llegó a la del hermano del jugador xeneize, a quien le gritó: «
Vos, subí al auto». A partir de entonces, desaparecieron de ese barrio.

Los secuestradores
tenían armas cortas y largas, y admitieron que no parecían «ningunos improvisados».

Mientras esto ocurría,
Juan Román, quien se encontraba en la concentración en el Hotel Los Dos Chinos a la espera del partido de anoche contra Huracán, abandonó a sus compañeros del plantel y se fue de inmediato para Don Torcuato.

Cerca de la medianoche, los secuestradores se comunicaron por primera vez con la familia del futbolista.

«
Decime cuánto querés. Lo único que quiero es que liberen a mi hermano», les dijo a los secuestradores en esa prime-ra comunicación.

Allí se habría pactado el pago de entre 200.000 y 300.000 dó-lares como rescate, aunque ayer no se había confirmado oficialmente si se concretó la negociación.

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