En el primero, River fue una tromba guiado desde el talento de Marcelo Gallardo y, con las proyecciones de Diogo y Zapata por los costados, acorraló a Newell's y en 13 minutos le ganaba 2 a 0, con dos goles de Farías, que se mostraba oportuno y punzante. Tuvo media docena de situaciones más para aumentar el marcador y hasta un penal (de Villar a Gastón Fernández) que Gallardo tiró con cierta displicencia y el arquero paraguayo contuvo con categoría.
En el segundo tiempo, fue como si se hubieran cambiado las camisetas. Newell's tardó 8 minutos en empatar el partido, con dos cabezazos tras centros cruzados, aprovechando la fragilidad defensiva de River. Con el empate, River se desesperóy salió a cambiar ataque por ataque, pero se encontró con una defensa muy firme y un equipo que explotó con precisión el contraataque. Así, hubo un penal a Belluschi que Ortega, olvidando sus orígenes, ejecutó con mucha frialdad y categoría para poner el 3 a 2 que aniquiló anímicamente la reacción de River, que a partir de allí fue todo confusión y centros a la olla. Tuvo dos situaciones claras para empatar, pero no las aprovechó y en el último contraataque Belluschi (la figura de la cancha) aumentó el marcador.
River mostró claramente sus dos caras. Cuando ataca es un equipo con un gran poder ofensivo, pero defensivamente comete errores casi infantiles. Si no se equilibra, lo de ayer le va a volver a pasar.
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