Orsanic, de la hazaña al descenso en la Davis, sin escalas: "No tengo ninguna espina"
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El primero en lanzarse a la carrera electoral fue el cordobés Agustín Calleri, ex miembro de la Legión y exponente de la oposición con duras críticas a quienes todavía conducen al ente rector. Luego llegó la noticia de la presentación de José Luis Clerc, histórico jugador de fines de los 70 y la década de los 80, mayormente cercano a la actual gestión. Si bien ninguno se pronunció sobre la capitanía del equipo de varones, Orsanic mostró sus diferencias con el proceder del nacido en La Docta.
"El lugar donde uno critica muestra la intención. Si yo quiero solucionar, y tengo tu teléfono, te llamo. Ahora, si escribo en redes sociales y critico en público, muestro que no quiero mejorar sino criticar. Eso no lo respeto. Todo el mundo que quiera colaborar es bienvenido", marca con seriedad el porteño de 48 años.
Las elecciones en AAT, dice, no lo afectan porque "me ocupo de la tarea que me corresponde a mí", al mismo tiempo que propone que "lo mejor es hablar con acciones y la asociación debe mejorar contando lo que hace".
Como referente de la formación de los próximos tenistas, la situación vivida con el presupuesto del Enard no le es ajena y defendió a ultranza al ente, cuya creación calificó como "buena" y que "viene funcionando muy bien porque no tiene tanta burocracia".
"El apoyo que recibe la AAT del Enard y la Secretaría de Deportes es mucho, aun cuando no es todo lo que necesitamos o deseamos, pero sin estas ayudas, sería imposible. El tenis necesita flexibilidad, por fechas, cambios de pasajes, y ahí estuvieron ellos", explicó Orsanic.
Entre decisiones, algunas dudas y otras certezas, finaliza un 2017 intempestivo para el capitán argentino. Su énfasis y pasión por el deporte lo lleva a pedir más apoyo todavía por los beneficios para chicos y grandes, sabiendo que en ese crecimiento de practicantes puede estar el futuro del tenis argentino.
También queda en su mente la decisión de continuar o no al frente del equipo nacional, el mismo que hace año tocó el cielo tan deseado y ahora tiene que reinventarse para lidiar con una categoría que parecía lejana. En medio, las elecciones que pueden modificar el rumbo del deporte blanco en nuestro país. Pero no la visión y filosofía de Orsanic. Para entonces, Argentina, con la continuidad del único capitán campeón o sin él, deberá iniciar el regreso a la elite.




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