Perdió magia Argentina en empate con Holanda. El sábado frente a México

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Franckfort (enviado especial) - Estuvo la estructura, el atril sólido,pero no hubo magia. Quizá porque faltó Saviola. La casi totalidad de los argentinos vio por primera vez en directo a Lionel Messi, una maravilla cuando tiene la pelota pero que camina la cancha cuando está lejos. El « jugar sin la pelota», una rara habilidad en el fútbol en base a saber desmarcarse, no es para él. Los argentinos volvieron a vibrar pero el empate provocó menos cantos. Ni el stand que Quilmes pone cerca de los estadios convocó a demasiados esta vez. Los 6 goles a Serbia y Montenegro fueron un golpe de emoción muy fuerte pero anoche empatar sólo con Holanda calmó los ánimos.

Por supuesto que Sorín, Heinze, Crespo y, sobre todo, Saviola dejan esperanza de volver a la magia contra México. El cerrojo defensivo holandés es perfecto. A veces defiende con 11 en su campo y si recuperan la pelota llegan a veces con 7 delanteros, sumando defensores que saben volver rapidísimo. Faltó el triunfo y por eso la gente valora menos haber salido primeros en el «grupo de la muerte» por diferencia de gol con Holanda, tener la delantera más goleadora (junto con Alemania), sólo un gol al «Pato» Abbondanzieri que se ha ganado la confianza de los argentinos.

Igual todas las horas previas fueron una algarada y aunque esta vez fuimos menos que los hinchas holandeses, gritamos mucho más.

  • Comentario

    Aquí a Francfort llegan revistas argentinas como «Gente» y algunos hinchas tuvieron «Noticias». De esta última el comentario era que algunos intelectuales odian el fútbol, como el español Fernando Savater y el argentino Juan Sebrelli, más un periodista, Gonzalo Silvestri. Los comentarios de tribuna en espera del partido pasaban por lamentar risueñamente que haya quienes no pueden gozar de este deporte y de este seleccionado nacional. Aunque no hayamos podido leer «Noticias» la absurda fobia anti-fútbol de Sebrelli es conocida. Este hombre, con cierta fama sustentada en mucha levadura, en un libro llegó a escribir que cuando un jugador celebra un gol, cae al piso y es aplastado por muchos compañeros están exteriorizando homosexualidad escondida. Hay gente que honestamente dice que no le gusta el fútbol. Es evidente que es más pasión del hombre que de la mujer, pero inventar rebuscamientos para odiarlo ya es exagerar.

    Dicen que uno señaló que se fomentael fútbol en las masas, como en el «pan y circo» romano, para hacer olvidar las miserias imposibles de satisfacer de mucha gente. Es no conocer la emoción de un gol, de la belleza de una «rabona», de un «taquito» bien puesto. Las masas tienen las inhibiciones del conjunto, de lo que hablaba Erich Fromm. Pero también el desahogo, el compartir, la ritualidad del canto a coro. El consuelo, el comentario instantáneo para lamentar algo adverso del juego o merecedor de reconocimiento se da en las masas del fútbol. Desbordes también, pero no veamos sólo lo malo. Estoy sorprendido, hablando con ellos, de los esfuerzos que hacen los hinchas pobres para ver en forma no muy cara a su equipoargentino en un Mundial.

    ¿Figuras nuevas en las tribunas? Algunas sorpresas, como el doctor Alejandro Tfeli, que era médico personal de Carlos Menem y, desde ya, nuevo nuero, David Nalbandian que se enfervoriza gritando por Argentina. En política lo de siempre, por caso José de Mendiguren buscando en las plateas a Eduardo Duhalde, con quien tiene grandes charlas. La cabeza del «grupo devaluación» se enfurece y censura toda foto que lo muestre en diálogo con Duhalde.

  • Novedad

    A Susana Giménez, siempre estrella pero amable, la enloquecen hinchas de tribuna y barras bravas que se sacan fotos con ella. A todo accede. Esta vez lució un jean más que novedoso. A la altura del muslo salen letras electrónicas que dicen: «I love Argentina», una novedad más americana. Además usa carteras de canutillos celestes y blancos. Desde ya estaba el ex embajador James Cheek con camiseta oficial argentina, y Roberto Giordano y la gente invitada por Volkswagen, siempre atenta.
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