13 de diciembre 2007 - 00:00

Postales japonesas

Neri Cardozo, el goleador del partido que dio a Boca el pasaporte para la final, dijo que dedicó su gol a Juan Román Riquelme, que presenció el partido desde un palco del Estadio Olímpico de Tokio. Cardozo señaló que «Riquelme me dio ánimo antes del partido y por eso le dedico el gol, como un homenaje ya que no va a poder jugar el mundial». El mediocampista afirmó que «se notó la presencia de Riquelme por su experiencia como jugador y como amigo».

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Martín Palermo prefirió no elegir a ninguno de los dos posibles rivales de la final del Mundial de clubes porque consideró que ambos serán difíciles. «Es igual, para salir campeón hay que ganarle al que sea, tenemos que pensar que cualquiera de los dos equipos son difíciles», evaluó. Palermo opinó que «era importante ganar», dijo que el partido «fue duro, pero desde el primer momento» su equipo tuvo la iniciativa a pesar de que los rivales controlaron la pelota. Pero sostuvo que el desempeño de su equipo «fue importante» y que Boca se caracterizó por el «sacrificio» de cada jugador, que actuó « colaborando con el compañero». «Lo ganamos por las ganas, por la entrega de cada uno y con el convencimiento desde el principio del partido», evaluó finalmente el delantero.

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Luego de la victoria, el plantel de Boca entrenará hoy por la mañana en dos tandas en el gimnasio y en la pileta del hotel, en lo que será la última actividad en Tokio, previo al viaje a Yokohama. Allí disputará la final de la Copa Mundial de Clubes el próximo domingo a las 19.30 frente al ganador del encuentro entre Milan (Italia) y Urawa Red Diamonds ( Japón). Luego del almuerzo, los jugadores dejarán el Four Seasons y se trasladarán a Yokohama en el bus oficial del torneo (una hora de viaje), para instalarse en el Yokohama Bay Sheraton. Tendrán la tarde libre y mañana por la mañana el plantel se entrenará en el Estadio Internacional de Yokohama o en el Kuzuke Field (3300 Kozukuecho, Kohoku-kl), lindante a dicha cancha.

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Boca deberá abonar a la FIFA 20 mil dólares como multa por las cuatro amonestaciones recibidas en la victoria ante el Etoile du Sahel de Túnez, incluidas las dos amarillas que le provocaron la expulsión al mediocampista Fabián Vargas. La reglamentación del máximo organismo del fútbol para este Mundial de Clubes determina que cada tarjeta acarreará además una multa de 5 mil dólares. La idea de esta regla es fomentar una de las premisas más importante de la FIFA, el Fair Play, presente en cada uno de los torneos organizados. Es que los jugadores no sólo deberán cuidarse de ser «condicionados» -acumulando dos amarillas se pierden un partido-sino también de la multa en dinero que deberán abonar. El primero en ver la tarjeta amarilla fue Fabián Vargas por un «planchazo» sobre el mediocampista del equipo tunecino Afouan Gharbi cerca del área. Cuatro minutos después, a los 20 del primer tiempo, fue amonestado Sebastián Battaglia, por patear la pelota después de que habían sancionado una falta. La fricción del encuentro, muy trabado en el mediocampo, hizo que a Vargas se le fuera la pierna otra vez, en este caso en acción ofensiva, y obligó a que el árbitro dinamarqués Claus Larsen le mostrara la segunda tarjeta amarilla. Ya sobre la hora del partido, el capitán Martín Palermo llegó a destiempo sobre Gilson Silva en la mitad de cancha y también fue amonestado.

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