El Obelisco de Buenos Aires fue hoy el escenario de la alegría incontenible de la hinchada de Racing Club, así como hace siete días había sido el epicentro de la furia de manifestantes que destruyeron e incendiaron comercios en el marco del estallido social que sacudió Argentina la semana pasada.
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El instante que los simpatizantes de Racing esperaron por 35 años llegó: el silbato marcó el final y, con el empate ante Vélez Sarsfield, el "dale campeón" se escuchó sostenidamente con orgullo en los estadios de Vélez y Racing, y alrededor del Obelisco, donde los hinchas dieron una vuelta olímpica enmarcada por colorido albiceleste, bocinazos, cánticos y pirotecnia.
Las tribunas que ocuparon los hinchas de Racing en el estadio de Vélez se colmaron de personas que con cada cántico parecían reflejar toda su angustia acumulada y desesperación por festejar de nuevo un campeonato.
La ansiedad de la hinchada de Racing de cara al encuentro de hoy se había comenzado a manifestar en las ventanillas hace ocho días, cuando las populares se agotaron en una hora y media, en una jornada donde predominaron los disturbios en la venta de localidades.
La recaudación final para hoy superó el millón de pesos. El estadio José Amalfitani lució repleto y unos 40.000 hinchas de Racing que no consiguieron localidades siguieron las instancias del cotejo que consagró al equipo de "Mostaza" Reinaldo Merlo desde el "Cilindro" de Avellaneda, donde se instaló una pantalla gigante.
Con un historial plagado en las últimas décadas de innumerables tardes y noches de frustración, y con caravanas, miles de banderas y campamentos para conseguir entradas en el transcurso de este torneo Apertura, la parcialidad racinguista pudo hoy darse el gusto de dejar de ser el único "grande" argentino sin títulos locales en los últimos 35 años.
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