Romero supera a Zapata. Racing fue un poco más que River en un partido más luchado que jugado, y se tuvieron que conformar con el empate.
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Racing manejó la pelota desde el primer minuto con Romero y Fileppi por los costados y con Capria como eje del mediocampo. Lux ya había tenido dos lucidas atajadas: una frente a un cabezazo a quemarropa de Villanueva y otra ante un remate cruzado de Romero.
Sin embargo, River en su primera llegada se puso en ventaja con un cabezazo de Farías y eso hizo que Reinaldo Merlo perfeccionara su esquema de contraataque.
River mostró su versión más avara. Una línea de cuatro que nunca se proyectó en ataque, delante de ellos Santana, San Martín y Zapata más preocupados en defender que en atacar. Tanto que Santana seguía a Fileppi hasta la línea de fondo para que no desborde por izquierda y lo mismo hacía Zapata con Sebastián Romero.
Así planteadas las cosas, Racing buscó con mucho desorden el empate, desnudando errores defensivos que no fueron aprovechados por River porque Gastón Fernández se excedió en la jugada individual y siempre que remató lo hizo sobre el cuerpo del rival y porque Farías quedó aislado en ataque, ya que primero Gonzalo Higuaín y después Montenegro en la función de enlace pasaron inadvertidos en el campo, y lo dicho de Gastón Fernández, quien nunca se dio cuenta de que al fútbol se juega con compañeros.
Racing tuvo premio a su búsqueda en el segundo tiempo (cuando ya Villarreal había reemplazado a un lento y agresivo Simeone) debido al oportunismo del chileno Villanueva, que aprovechó un buen pase de Capria para definir.
El empate conformó a Racing, que aunque fue el único que intentó ganar, lo hizo « tibiamente» y facilitó el trabajo de la defensa de River. Quiroz buscó cambiar la situación con los ingresos de Mirósevic y Carlos Luna, pero aunque terminó jugando con tres delanteros, casi no creó una sola situación de gol.
River, por su parte, siguió agazapado esperando un contraataque que nunca llegó y terminó también conforme con el empate.
El clásico que empezó jugándose a 200 kilómetros por hora, terminó a 20, y por supuesto todo se hizo previsible.
Racing y River prometieron entretener con su fútbol veloz y con sus planteos tácticos y terminaron aburriendo, mostrando por qué están fuera de la lucha por el título en un año que para los dos fue signado por la irregularidad.
Los dos tendrán que replantear los planteles para el torneo Clausura, y en el caso de River también para la Copa Libertadores de América, porque con lo poco que tienen ahora es muy difícil que luchen por cosas importantes.
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