Refuerzan la seguridad en torno al GP de Bahréin por nuevas protestas
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Por su parte, el príncipe heredero de Bahréin descartó el viernes la anulación del Gran Premio de Fórmula 1 y dijo que "anularlo favorecería a los extremistas".
Consultado por periodistas, cuando estaba prevista una nueva manifestación en Karana (noroeste de Manama), el príncipe Salman Ben Hamad Al Jalifa reconoció que hay problemas de seguridad, pero "garantizó" que los problemas no están "dirigidos contra la Fórmula 1".
"El ataque que ocurrió cerca del vehículo de Force India era contra la policía (...) En ningún momento alguien de la F1 estuvo en peligro", aseguró el príncipe heredero.
Decenas de manifestantes que protestaban contra el GP de Bahréin se enfrentaron a la policía la noche del jueves en pueblos chiitas distantes del circuito de Sakhir, donde los ensayos comenzaron el viernes.
Según testigos, decenas de manifestantes que actuaban en nombre del movimiento de los "Jóvenes del 14 de febrero", se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en varios barrios chiitas que rodean Manama.
La oposición reclama reformas constitucionales en este pequeño reino del Golfo gobernado por una dinastía sunita y cuya mayoría chiita se queja de discriminación.
Las fuerzas de seguridad lanzaron granadas lacrimógenas y ensordecedoras, según testigos. Algunos manifestantes respondieron lanzando cócteles Molotov.
Los jóvenes gritaban "el pueblo quiere la caída del régimen", "Abajo Hamad" bin Isa Al Jalifa, rey de Bahréin, y agitaron retratos del militante chiita encarcelado Abdel Hadi al Khawaja, en huelga de hambre desde el 8 de febrero.
Las organizaciones de defensa de los derechos humanos habían criticado la celebración de la carrera en plena crisis política en este pequeño reino, vecino de las ricas monarquías petroleras del Golfo.
Las autoridades de Bahréin detuvieron a decenas de líderes de las protestas en una operación preventiva antes del Gran Premio.
El año pasado, la carrera se anuló por la protesta que sacudió al reino de mediados de febrero a mediados de marzo y cuya represión dejó 35 muertos, según una comisión independiente.
Amnistía Internacional estima por su parte que 60 personas murieron desde el inicio de la protesta en febrero de 2011 en este reino, única monarquía del Golfo en la que los chiitas son mayoritarios.



