La contratación de Mauricio Pochettino como entrenador de la selección de Estados Unidos para el Mundial 2026 no fue únicamente una decisión deportiva. Detrás de la llegada del técnico argentino hubo un fuerte respaldo de empresarios y fondos de inversión que aportaron recursos para financiar uno de los contratos más ambiciosos en la historia del fútbol estadounidense.
Tras la eliminación de Estados Unidos en la Copa América 2024 y la posterior salida de Gregg Berhalter, la Federación de Fútbol de Estados Unidos inició la búsqueda de un entrenador de primer nivel internacional. Sin embargo, rápidamente apareció un obstáculo: el costo de contratar a una figura con experiencia en la élite europea.
Fue entonces cuando entraron en escena varios empresarios vinculados al mundo financiero. Según reveló The Athletic -de The New York Times-, Kenneth Griffin, fundador y CEO del fondo Citadel, junto con Scott Goodwin, cofundador de Diameter Capital, participaron activamente en el financiamiento que permitió cerrar el acuerdo con Pochettino. La propia federación reconoció que el aporte de estos benefactores resultó decisivo para concretar la contratación.
La búsqueda había incluido nombres de peso como Jürgen Klopp y Pep Guardiola. Finalmente, los dirigentes estadounidenses avanzaron por Pochettino, quien venía de dirigir al Chelsea y anteriormente había pasado por clubes como Tottenham y París Saint-Germain.
De acuerdo con la publicación, la Federación de Fútbol de Estados Unidos enfrentaba una brecha entre el salario pretendido por el entrenador y los recursos disponibles. Ante esa situación, recurrió a donantes privados para completar la financiación necesaria.
El desembarco del argentino representó un cambio de escala para el fútbol estadounidense. En sus primeros siete meses al frente del seleccionado, Pochettino percibió cerca de u$s5 millones, incluyendo un bono de contratación de u$s2,5 millones, convirtiéndose en el entrenador mejor remunerado de la historia de la federación.
Más allá de los resultados deportivos, los inversores involucrados consideran que la apuesta tiene un objetivo más amplio. La intención es aprovechar la realización del Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México para impulsar el crecimiento del fútbol en el mercado norteamericano, ampliar la base de jugadores y consolidar al país como una potencia deportiva en una disciplina donde históricamente tuvo un papel secundario.
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La llegada de Pochettino se suma a otras inversiones de gran magnitud vinculadas al desarrollo del fútbol estadounidense. Entre ellas se encuentra la construcción de un centro nacional de entrenamiento valuado en u$s250 millones, proyecto que también recibió importantes aportes privados, incluido un donativo de u$s50 millones del empresario Arthur Blank, cofundador de Home Depot.
A pocos días del inicio del Mundial, la apuesta de empresarios, patrocinadores y dirigentes apunta a que el seleccionado estadounidense pueda dar un salto competitivo y aprovechar la localía para posicionarse entre los protagonistas del torneo. El desafío para Pochettino será transformar esa inversión récord en resultados dentro de la cancha.