River cumplió su trámite en Bolivia y está en la Copa
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Sin riesgo de perder la clasificación, el equipo de Passarella encaró el partido con total tranquilidad como si se tratara de un ensayo para probar a jugadores que buscan su mejor forma física (por caso, Luciano Figueroa y Marcelo Gallardo) y a otros que no son titulares en la actualidad.
Con la predisposición de ataque que caracteriza al nuevo equipo del "Kaiser", River se adueñó del desarrollo del partido desde el comienzo y eligió el costado derecho para atacar, donde se destacaba el chileno Cristian Alvarez con sus proyecciones.
En la mitad de la cancha, Gallardo fue el eje del juego, escoltado por el buen criterio del colombiano Toja, generoso en el despliegue físico y correcto para manejar la pelota.
Por lógica, el equipo argentino desniveló rápidamente; a los 16m. Toja conectó una volea de zurda en la puerta del área y sorprendió al arquero Galarza para abrir el marcador.
Ocho minutos después una grosería de la defensa boliviana le permitió a River ampliar la ventaja cuando Vaca intentó despejar una pelota que llegaba del campo contrario, se cayó y desde el suelo impulsó la pelota hacia su arco descolocando a su propio arquero que iba en busca del balón.
Esa imagen fue la muestra más acabada de que River podía ganar el partido aún sin proponérselo y que Oriente, pese a su ganas de ir al frente, no tenía el más mínimo recurso para ilusionarse. No obstante, los bolivianos tuvieron sus chances porque la
defensa de River, esta vez, no lució confiable. Entre ellas, se registraron dos tiros en los palos y un opción increíblemente desperdiciada por el argentino Palavicini de cara a Carrizo dentro del área.
Esas situaciones erradas terminaron por desanimar a Oriente que en el segundo tiempo ni siquiera insinuó con arrimarse al arco del rival.
River controló la pelota, jugó al trote y esperó el final mientras recambiaba algunas piezas de cara al futuro, como el volante Lucas Pusineri, quien tuvo la posibilidad de jugar sus primeros minutos con la camiseta "millonaria".
De todas formas, la atención durante el complemento estuvo centrada en las tribunas, donde se produjeron serios desmanes entre hinchas locales, visitantes y la policía, desatados por el robo de una bandera a los simpatizantes de River.
La violencia de un sector del público boliviano se trasladó hacia los jugadores argentinos, quienes fueron agredidos con proyectiles cuando intentaron acercarse al lugar con el objetivo de solicitarle a la policía que no reprimiera. Fue un final absurdo.




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