7 de abril 2002 - 00:00

River empató con San Lorenzo pero sigue puntero

El único líder del torneo Clausura, River Plate, no pudo quebrar a los suplentes de San Lorenzo, e igualó sin goles en el Nuevo Gasómetro, aunque logró ampliar a tres la ventaja con sus inmediatos perseguidores favorecido por resultados ajenos.

El equipo de Ramón Díaz ahora lidera el certamen con 27 puntos, seguido por Gimnasia y Esgrima La Plata (24 unidades), su rival dentro de dos fechas.

Otra vez, el líder, quizás afectado por la ausencia de Ariel Ortega, tuvo un desempeño flojo, por momentos preocupante, y terminó conformándose ante un rival de inferior jerarquía.

El resultado fue lógico aunque la victoria podría haber sido de la visita si el árbitro Horacio Elizondo hubiese cobrado un claro penal de Aldo Paredes -desvió la trayectoria de una pelota con su mano- y un legítimo gol de Víctor Zapata, en la segunda parte, invalidado por una supuesta posición adelantada.

Más allá de esas jugadas puntuales, que podrían haber desnivelado el desarrollo, no hubo grandes diferencias en el volumen de juego entre ambos equipos.

San Lorenzo, con mayoría de suplentes, realizó su mejor producción en los 25 minutos iniciales y estuvo muy cerca de abrir el marcador pero chocó con un Comizzo cada vez más seguro.

En ese lapso, el correntino Guillermo Franco y el cordobés Claudio Sarría, cerebros del conjunto local, apuntalaron a San Lorenzo hacia el control del partido ante un River desorganizado en la zona media e inconsistente en defensa.

Vía aérea, los dirigidos por Manuel Pellegrini dispusieron tres chances claras: la primera desperdiciada por Filomeno con un remate alto; la segunda por Franco, con un cabezazo apenas desviado y la tercera, con otro impacto del volante que fue controlado de manera brillante por Comizzo en la línea de gol.

El arranque de San Lorenzo planteó un partido abierto, de ida y vuelta, con el presagio de varios goles hasta que River se recompuso en la mitad de la cancha.

En el último tramo del período inicial, el protagonismo se trasladó de bando, especialmente, por el aporte de Andrés D'Alessandro, quien tomó contacto en el balón con mayor frecuencia.

El pecado de River fue no haber sabido rodear al habilidoso volante, quien se vio obligado a rematar de media distancia para generar peligro.

Es que tanto el resto de los mediocampistas como los dos jóvenes delanteros, quienes quedaron muchas veces en posición adelantada, lucían distraídos.

El desarrollo del partido bajó su intensidad en el segundo tiempo porque el cansancio repercutió sobre los actores.

River fue un poco más en el arranque y llegó al gol a los 22 minutos a través de Zapata pero Elizondo, a instancias del asistente Juan Carlos Rebollo, invalidó la acción por una
inexistente posición adelantada de Cambiasso.

Fue la única chance clara que dispuso el equipo del riojano que careció de peso ofensivo, incluso con el ingreso de Juan Esnaider.

Por su parte, San Lorenzo también desnudaba limitaciones en ese aspecto porque Franco y Sarría participaban esporádicamente y Filomeno, único delantero, no llevaba ni un mínimo de peligro hasta el arco de Comizzo.

Además, Di Lorenzo tampoco era salida por la banda izquierda ni Pusineri, por el sector opuesto, cuando ingresó en el último cuarto de hora.

Entonces, el partido perdió su ritmo y el peligro sólo podía presumirse a través de una acción de pelota detenida.

Pero como ninguno supo sacar provecho de ello terminaron conformándose con el punto y sellaron un empate lógico.

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