17 de febrero 2003 - 00:00

River logró sacarse la soga del cuello

River logró sacarse la soga del cuello
Para River, el verano no term ina. No es sólo un tema climático, sino que, además, el equipo sigue teniendo las mismas vacilaciones defensivas y los mismos problemas de definición que arrastró en los torneos estipelovales. Es dominador de la ta y de las acciones ofensivas durante muchos minutos, pero no define el partido y padece porque, cuando lo contraatacan, le llegan con peligro.

En Rosario sacó un empate que, a la altura de lograrlo, ya parecía impensado. Lo obtuvo desde la fe de Horacio Ameli para ir a buscar un centro de la «gata» Fernández y, en los últimos segundos, hasta pudo ganar el partido.

Newell's trató de hacer «su negocio» -a pesar de ser local-, retrocedió sus líneas para jugar de contraataque con la velocidad de Mauro Rosales y la peligrosidad de Walter Silvani.

River generó -en proporcióncuatro situaciones de gol por cada una que generó Newell's. Sin embargo, estuvo dos veces en desventaja y pudo empatar cuando se jugaba un minuto de tiempo adicional.

Las causas habrá que buscarlas en que Fernando Cavenaghi estuvo totalmente desacertado, desperdiciando cinco situaciones muy claras frente al arco de Passet, y Andrés D'Alessandro no fue el conductor que River esperaba (o necesitaba). Inter-mitente, como desconcentrado y sin la precisión que lo destaca normalmente. Tampoco jugó un buen partido Nelson Cuevas, quien se obstinó en gambetear y tratar de pasar por donde no se podía, y por eso Claudio Husaín y OscarAhumada lucharon muy solos en la mitad de la cancha, recuperando muchas pelotas, pero no encontrando respuestas a la hora de entregarlas.

Pellegrini -desesperado-, con el resultado adverso, hizo ingresar a Gastón Fernández por Ahumada para tener un delantero más que abriera la cancha y, después, intentó con Fuertes por el inexpresivo Cuevas. Igual -con poco-, consiguió arrinconar a Newell's. El primer objetivo lo logró: iba perdiendo con un gol de cabeza del más chiquito de la cancha, Mauro Rosales, y empató con un cabezazo de Fuertes. Allí se relajó y trató de mantener el resultado, pero, cuando Marino puso el 2 a 1 faltando 8 minutos, volvió a buscar, dentro de un manifiesto desorden, aunque con mucho fervor. Hasta que, cuando parecía que se volvía de Rosario con las manos vacías, salvó un punto por un cabezazo de Ameli, de floja labor en defensa y muy lejos de sus actuaciones en San Lorenzo.

Con este resultado, nadie quedó conforme. Newell's, porque a esa altura se sentía ganador, y River, porque a pesar del empate, profundizó sus dudas en todas sus líneas. Las mismas dudas que mostró en los torneos de verano, en los que se cansó de empatar.

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