Rosario Central quedó eliminado de la Copa Libertadores al perder 2 a 1 ante San Pablo y en la posterior ejecución de los penales, instancia en la que se tuvo que definir el partido ya que en la Argentina había ganado el local 1 a 0.
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Rosario Central jugó los primeros 30 minutos de manera muy inteligente, sin desesperarse y tratando de hacer valer la victoria por la diferencia mínima que había conseguido la semana pasada en el Gigante de Arroyito. El técnico Miguel Angel Russo planteó muy bien la táctica del partido: dos líneas de cuatro, presión y bloqueo en el medio y salida rápida en contraataque. Era consciente de que a Central no se le iban a presentar muchas jugadas para convertir, pero también sabía que defensivamente San Pablo ofrecía algunas ventajas y debía capitalizarlas. En la primera oportunidad que tuvo el equipo rosarino, Herrera puso el 1 a 0.
Concentración, voluntad y actitud positiva fueron las virtudes de Central, ante un rival que sólo encontraba con remates de media distancia el camino para llegar hasta Gaona.
Todo cambió cuando el técnico Cuca se «jugó entero»: sacó a Alexandre e hizo ingresar a Grafite, un tercer delantero. Esa variante fue fundamental. San Pablo tuvo mayor profundidad y con el crecimiento del volumen futbolístico de Marquinhos fue acorralando a Central. El equipo brasileño se adueñó del juego y creó varias situaciones de gol, convirtiendo en figura a Gaona. Hasta que con un cabezazo de Grafite, cuando se jugaba el descuento del primer tiempo, logró el empate.
Con San Pablo como dominador de la pelota, pero sin profundidad, Central contrarrestó cubriendo bien los espacios, presionando y tirando pelotazos para que Belloso, Herrera y después González intentaran la proeza. Sin embargo, apareció otra vez Grafite para darle el triunfo a San Pablo e ir a los penales.
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