Andrés Silvera y Osmar Ferreyra se abrazan con Gastón Fernández, tapado por sus compañeros.
San Lorenzo le ganó sin atenuantes a Boca.
San Lorenzo se vengó de Boca. Seis meses después del estrepitoso 7 a 1 en contra -en su campo-, lo derrotó en la Bombonera por 3 a 0 y pudo haberle ganado por más, con el condimento de Ramón Díaz (un referente de River) como director técnico.
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La táctica de San Lorenzo fue simple. Doble marca a Riquelme en zona para que no pueda lanzar sus pelotazos y salida por los dos costados con un gran despliegue de Diego Rivero y de Osmar Ferreyra.
Boca no encontró nunca la pelota en la mitad de la cancha y, aunque proyectó a sus laterales permanentemente al ataque, jamás tuvo precisión.
Dentro de ese marco, Riverodesbordó a Clemente Rodríguez, con túnel incluido, y mandó un centro perfecto para que Lavezzi, muy solo, de cabeza deje sin chances a Caranta marcando el primer gol.
A partir de allí, Boca buscó empatar con más amor propio que fútbol y, aunque empujó, creó sólo una situación de gol, que Ortemán primero y Palermo después perdieron en forma increíble.
San Lorenzo nunca se desordenó. Bien escalonado en la mitad de la cancha, donde Cristian Ledesma quitó todo y siempre distribuyó con inteligencia, San Lorenzo nunca padeció ante la presión de Boca y tuvo terreno para contraatacar con la velocidad de Gastón Fernández -entró por Lavezzi lesionado- y la sagacidad para moverse en el área de Andrés Silvera.
En el segundo tiempo, Miguel Russo puso a Guillermo Barros Schelotto por el juvenil Villafañe, para jugar con tres defensores y tres delanteros, pero la maniobra le salió muy mal porque a los cuatro minutos Clemente Rodríguez le pegó un golpe artero a Ferreyra y se fue expulsado. Boca se quedó entonces con sólo dos defensores en la cancha, y en vez de hacer el «contracambio» haciendo entrar a Morel Rodríguez por un volante o un delantero, Russo hizo retrasar a Dáttolo, con lo que «se suicidó».
San Lorenzo le regaló el terreno a Boca y se agrupó en tres cuartos de cancha para tirar el contraataque que siempre dejaba a un delantero cara a cara con Caranta. Gastón Fernández marcó el segundo aprovechando un gran pelotazo de Ferreyra, y cuatro minutos después Silvera definió con categoría un centro de Rivero.
No vinieron más goles porque los delanteros de San Lorenzo se «engolosinaron» con la pelota y porque Pezzotta le perdonó la vida a Daniel Díaz, Battaglia y Dáttolo, a los que tenía que haber expulsado por reiteración de infracciones o infracción de último recurso.
San Lorenzo se vengó de Boca y se empezó a candidatear como uno de los animadores del campeonato. Casi con los mismos jugadores que fracasaron con Ruggeri y sufrieron goleadas históricas. Es el «milagro» de Ramón Díaz.
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