Se retiró el argentino récord en Vancouver

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El argentino Rubén "Speedy" González puso fin a su carrera olímpica con un 38vo lugar en la prueba de luge de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver-2010, luego de cuatro décadas y miles de kilómetros de aventura por casi todos los toboganes del mundo.

"Estos últimos dos años han sido realmente difíciles, estar lejos de mi familia me pesa. Es justo el momento para irse", aseveró el piloto de 47 años, el participante de más edad en este deporte y segundo más viejo de los Juegos.

El argentino cerró en la plaza 38 entre 39 participantes, a 15.220 s del campeón, y puso fin a su carrera olímpica al anunciar su retiro con su último deslizamiento.

En sus cuatro sesiones de entrenamiento y las dos rondas finales, González tuvo algunos problemas para lidiar con el tobogán de Whistler, considerado el más rápido del mundo.

"Hay momento para todo en la vida, y uno tiene que saber cuando es el momento de decir adiós", apunto el sudamericano, residente en Houston (Texas) hace casi dos décadas.

En la última jornada de ensayo el sábado, le entró mál a la temible curva 16 y cerró el último tramo dándose algunos topetazos contra las paredes de hielo, aunque logró controlar su trineo para llegar salvo a la meta. En esa misma curva se mató el viernes, durante una sesión de ensayo, el georgiano Nodar Kumaritashvili.

González dice haber reflexionado sobre lo que le pasó al georgiano y asegura que "uno como piloto de luge tiene que saber leer la pista, pero hombre, ésta de Whistler es la más rápida que he visto nunca".

González es el único atleta que ha podido competir en cuatro Juegos Olímpicos en diferentes décadas (1988, 1992, 2002 y 2010).

Pese a ello, dijo haberse sentido emocionado como nunca cuando el viernes desfiló con su delegación de Argentina en la ceremonia inaugural.

"Normalmente el corazón me habría latido a 150 pulsaciones por segundo porque ya conocía esta sensación, pero sabía que era mi último desfile y me emocioné como nunca", añadió.

Aventurero por naturaleza, ya que en sus ratos libres como motivador profesional se dedica a correr delante de los toros en Pamplona (España), escalar montañas, lanzarse en paracaídas sobre Sudáfrica o prácticar acrobacias sobre el Pacífico en un aeroplano de la Segunda Guerra Mundial, González manifesta que para él era otro desafío participar en estos Juegos invernales.

"Quería medirme frente a los grandes, pero el tiempo no pasa por gusto", subrayó.

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