Serafín Dengra, un exPuma que se transformó en un fenómeno viral de la motivación
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¿Pero de dónde viene tanta energía? "Es tan natural que me da miedo. Se me eriza la piel y se me pone el corazón con todo. Me sale la garra y el coraje de adentro. Es algo transparente. Potencio la actitud para vivir", sostiene. Y agrega que "me levanto a la mañana, veo el sol, piso el pasto y soy feliz". Pausa. Puntos suspensivos. Y adelante. "Ufff. A veces hasta me cuesta respirar".
Dice que manda 150 videos motivacionales por día, que recibe casi 400 mensajes, que hace poco arengó a Independiente, a Temperley y hasta que lo llamó Adolfito Cambiasso para que le tire buena onda antes de un partido de polo de La Dolfina. No para. Se siente. Se respira. "Duermo seis horas por día. A la noche me desmayo. Pero cuidar la bocha es lo más importante. Para estar genial hay que entrenar, alimentarse bien, rodearse de gente positiva, dar amor, y contagiar actitud. Todo eso repercute por fuera de uno. Es lo más importante para poder convivir en esta jungla que es la vida", sentencia.
Pero no todo pasa por el entrenamiento. "Yo musculo todos los días. Ahora estoy charlando y estoy musculando. Musculo cuando le hago el desayuno a mis hijos o cuando hago un asado. Muscular es mandar mensajes solidarios y poder transmitir los valores del deporte".
Y ante la consulta sobre de dónde sacó sus frases marca registrada, asegura que "siempre admiré la naturaleza. Los caballos me encantan por su potencia y belleza. Ser un 'pura sangre' es ser noble y tener actitud. Dar el máximo. Tacklear. Pero ahora todos están con el 'Never pony', que sirve de arenga para dar más".
Dengra nació en Ciudadela. Es hijo de un deportista que fue campeón argentino de atletismo y nieto de un corredor olímpico que compitió en Berlín 28. "Al lado de mi abuelo soy un pony, él era el verdadero pura sangre", comenta. Y suma que a él no se le hizo tan fácil en el deporte. "Rompí el molde. El rugby era de San Isidro, Belgrano o Barrio Norte. En el SIC no me aceptaron y me dijeron que me busque un club más cerca de mi casa. Me discriminaron por ser un gordito de Ciudadela. El rugby era muy elitista y yo era popular por lo que la Unión Argentina de Rugby -UAR- no me quería. Pero logré abrir mucho y terminar con los arcaicos que se sentaban a tomar un vaso de whisky al lado de la cancha mientras nosotros nos rompíamos el lomo".
Lo cierto es que ya son varios los que se acercaron con el fin de encontrarle una veta comercial a toda esa energía. Y Dengra no esquiva el golpe. "La plata me encanta, pero no me hace nada. Soy normal, simple, hago lo que puedo. Me gustaría armar algo con empresas porque lo mío es muy salvaje. Poder motivar a los equipos de venta. Con respeto, siempre. Pero valorar mi trabajo. Esto tomó un volumen muy grande y me siento el capo de ventas de una multinacional que tiene que salir a vender chapitas. Eso sí, lo que hago para los pibes carenciados o los que están lesionados, es gratis porque cada vez que les mando un mensaje, me vuelve cuatro veces más energía de la que doy".
Y para finalizar deja en claro su modelo a seguir. "Para enfrentar la adversidad hay que estar musculado. Como San Martín, que es mi ídolo. No sé cómo hizo para cruzar Los Andes. Yo lo hice hace algunos años y fue lo más difícil que me tocó. Me subí a un caballo que era mula y burro, caminé por un precipicio a 3 mil metros de altura y me la pasé hablando con él. Fue increíble poder vivir eso. Me reencontré conmigo mismo a través de lagunas. Fue ahí, en ese momento, cuando me convertí en un verdadero pura sangre".




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